Tres oportunidades para el nuevo escenario económico canario

Tres oportunidades para el nuevo escenario económico canario

Imagino que habrá muchas personas e instituciones preparando el nuevo escenario post Covid-19. Hay tres propuestas que me gustaría compartir con ustedes. La primera es una obviedad y una exigencia: recuperar y actualizar el origen turístico de Canarias. El destino más saludable, posiblemente, del mundo. Tenemos que ser islas fortaleza de seguridad sanitaria de una vez. No podemos ser un coladero de culebras, picudo rojo, termitas y rabo de gato. Y menos de virus.
La crisis sanitaria mundial demanda la aparición de destinos de salud garantizada 
 
La crisis sanitaria mundial demanda la aparición de destinos de salud garantizada (no sé si se les llamará así, pero ese es el sentido). Y todos los europeos saben que Canarias es el primer destino de salud de la historia, las Islas Afortunadas. Donde además no exista el virus y haya un control riguroso para que no vuelva a introducirse. El tiempo para ello es todavía incierto pero precioso para prepararnos para ese turismo —distinto— que vendrá. No cambiará mucho el perfil, pero sí la cantidad y los nuevos modos de vida de turistas y residentes. Ellos quieren el espacio donde disfrutar del buen clima. Así fue —o es desde hace 150 años— en Canarias, cuando llegaron británicos y alemanes a curar sus enfermedades producidas por la contaminación en los comienzos de la revolución industrial. Aquel humo enfermaba, hoy es invisible la pandemia. O, también, con la llegada de los escandinavos en los años 50 del siglo pasado. Desde entonces hemos sido durante más de un siglo el balneario europeo de invierno. 
 
De hecho, los balnearios y manantiales de aguas medicinales salpicaban Gran Canaria y también tenían fama las islas de El Hierro o La Palma, con sus pozos de aguas curativas. Todo es historia, pero el clima sigue siendo una fortaleza. Y esta crisis demuestra que se puede actuar para frenar el cambio climático. Ya hemos comprobado las fuerzas dramáticas que puede desatar la naturaleza. 
Canarias es el parque temático del clima saludable
 
Hoy día disponemos de una planta alojativa intacta y sin heridas, amplia, con numerosas instalaciones de wellness que sustituyen aquellos balnearios decimonónicos. Una red de instalaciones de ocio y de servicios de todo tipo que han de adaptarse a las normas de distanciamiento. La recuperación de visitantes se producirá escalonadamente y a base de test, test, test (que funcionen). En plazos todavía imprecisos. Pero no solamente aquí. En todo el mundo. Hasta la vacunación. Tiempo es dinero y esto tiene que entenderlo y asumirlo este sistema sobreburocratizado con leyes que acaben con su capacidad de agotar la paciencia de los empresarios de forma injustificada. ¿Qué se puede hacer mientras? ¿Qué nuevas condiciones tendrá el mercado tras la vacuna?
 
En realidad, no cambiará nuestra principal oferta que siempre ha sido de salud. Sin contaminación, con lo que más demandan: sol todo el año junto al mar. Canarias es el parque temático del clima saludable. Lo repito: Canarias es el Parque Temático del Clima Saludable, para quienes padecen temperaturas bajo cero durante varios meses. Obligados al confinamiento climático. Esa población sueña con sus 'horas de oro' en Canarias. Y si garantizamos su salud probablemente asumirán el coste de ese nuevo servicio, que conlleva más personal y medios higiénicos, junto a mayores espacios por persona.
 
Es nuestro turismo más fiel, no podemos fallar porque entre sus preferencias hay una que necesitan tanto como nosotros: la seguridad sanitaria. Prepararnos para garantizar la salud es dotar a todas las islas de instalaciones y personal de control sanitario. Regresar a la 'normalidad insular' nos permite una movilidad entre territorios dispares que puede facilitar la creación de productos para la sociedad conectada.
Canarias puede ser un plató global gracias a su aislamiento de contagios
 
Y aquí viene mi segunda propuesta. Hay grandes empresas de entretenimiento que han visto paralizada toda su producción en todo  el mundo: películas, series, publicidad... y no saben cuándo volverá a funcionar la fábrica de sueños para abastecer una demanda que se ha multiplicado. Se han quedado sin nueva temporada y puede que alguna más. Están, como nosotros, compuestos y sin pareja, y necesitan lo que podemos darle. Garantía de seguridad sanitaria, todo tipo de escenarios naturales, todos los perfiles de profesionales (y centros formativos para especializar), sin olvidar las ventajas fiscales del REF para la producción audiovisual.
 
Además, el Cabildo finaliza la obra de dos grandes estudios que podría acelerarse. Time is money, repito, el éxito o fracaso dependerá de que la respuesta sea rápida o se eternice. Y será necesaria —YA— una línea de capitalización a las productoras isleñas para equipamiento al nivel de calidad de imagen y tecnología que exigen las plataformas de vídeo bajo demanda. Netflix, Amazon, HBO y los canales de TV no tienen a quién comprar salvo animación. 
 
Canarias puede ser un plató global gracias a su aislamiento de contagios, sus paisajes y a que ofrece todo lo necesario para empezar a grabar. En un PIB de 45.000 millones poder alcanzar 500 millones en cine era alcanzable. Hoy es imprescindible mantenerlo y superarlo.
Estamos en un momento de cambio en la distancia social pero también de distancia global
 
Y con el REF, la ZEC y la RIC y la sopa de letras podemos hacer muchos más menús. Teniendo aquí edificios que no volverán a tener turistas en zonas privilegiadas del planeta —y en estos instantes muchísimo más— a qué empresas tecnológicas no les gustaría desarrollar sus proyectos en lugar seguro, hermoso (recuperarlo también es invertir), un Silicon Beach repartidos por islas en medio del Atlántico. O a qué desarrollador o investigador le gustaría tener una tabla de surf todo el año y no a grupos paseando sus armas por las calles. Y ésta sería la tercera propuesta u oportunidad que planteo, sin inventar nada que no haya oído repetidamente en estas islas desde hace medio siglo. 
 
Audiovisual, turistas climáticos, tecnólogos... perfiles de un modelo de turismo no 'de calidad' en esa definición tópica que oculta una discriminación económica, sino de gran valor añadido para unas islas extraordinarias en una situación idónea para potenciar sus recursos y sectores. Y, puestos a imaginar utopías y ficción (lo del virus también fue una película de ciencia ficción ¡y mira!), apliquen esto que cuento a actividades deportivas, de naturaleza, culturales, o a colectivos que buscan un lugar donde las libertades se respeten. Todo ello lejos del turismo de perrito caliente que César Manrique advertía que invadía el territorio...
 
¿Podrán las administraciones dar licencias express a los establecimientos turísticos para que se adapten al nuevo distanciamiento social? ¿Rebajarán el IBI u otros impuestos para esta reconversión forzosa? Estamos en un momento de cambio en la distancia social pero también de distancia global. ¿Dónde queremos situarnos?

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