El Reportero Anónimo

Palmeras peladas al uno

Los que se dedican podar palmeras en Arrecife tienen un problema. O no saben podar, o lo hacen adrede para afear el paisaje urbano y, de paso, podar menos veces y trabajar menos. Eso es lo que nos dice un ciudadano indignado. Podar, por si no lo saben los que se dedican a esto en las vías públicas, significa cortar o quitar las ramas superfluas de los árboles, palmeras y otras plantas para que después se desarrollen con más vigor. ¡Las superfluas! Pero no, en Arrecife no se poda, ¡se tala!
 
Sucedió hace unos días, en los jardines exteriores del Hospital General Dr. Molina Orosa. Aquí hay varias palmeras desde hace décadas. Pues bien, un operario trincó las hojas de las palmeras, agarró el serrucho y las peló casi al cero, dejando tres pírganos. Ni ética, ni estética, ni paisajismo urbano, ni nada de nada. Nuestro lector nos dice que "debería ser obligatorio” que los jardineros lean a Agustín Espinosa antes de subirse a una escalera serrucho en mano" y nos manda el poema Elogio de la palmera con viento, del libro Lancelot 28º 7º. Ahí va:
 
Bien —palmera con viento de Lanzarote—; bien.
Tú tenías envidia de los molinos y de los girasoles. De las ruletas y de los tiovivos. De los astros con sistema y de los viajes de circunvalación. De las hélices. De los discos de gramófono. De las ruedas azules de las fábricas. De todo lo que gira, de todo lo que voltea incansable, tenías envidia.
Bien —palmera con viento de Lanzarote—; bien.
Y por eso llegaste a Lanzarote, isla de viento perenne: isla de alisios. Plantaste en ella tu tienda de campaña. Y ahora has superado a todas tus envidias antiguas: a los molinos de viento y a los girasoles; a las ruletas y a los tiovivos; a los astros con sistema; a los viajes de circunvalación; a las hélices; a los discos de gramófono; a las ruedas azules de las fábricas. Eres ya la primera entre todas las cosas que han aprendido el arte de la voltereta alrededor de un punto absoluto.
Ahora eres tú —palmera con viento de Lanzarote— la envidiada. Por tu color alegre. Por tu honestidad. Por tu amateurismo significado.
Dejas que tus brazos verdes volteen bajo el viento. Ejerces un deportismo puro. Eres —hoy— la única hélice, el único tiovivo y la única ruleta que gira solamente por girar.
Bien —palmera con viento de Lanzarote—; bien.
 
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