JM Quintero

Contra los árboles

6/7/2019
No hay aprecio por los árboles en la ciudad en la que vivo. Por eso hay pocos árboles y no parece haber interés en que llegue a haberlos, más allá de la rambla que recorre Arrecife como un arco, desde la Casa Cabildo hasta Puerto de Naos, y por la que casi nadie transita a pie. Lógico, porque, a pesar de la presencia de los árboles, nadie acude a la rambla porque por ambos lados discurre la vía de circulación más rápida de la ciudad y porque no tiene continuidad. A la sensación de inseguridad que provoca la presencia del tráfico se suman los pasos de peatones y los semáforos que hay que cruzar para enlazar con el siguiente tramo de acera. Desafortunado para los peatones, aunque agradable a la vista... para quienes circulan a bordo de un vehículo a motor o en bici.
 
En cambio, los árboles no son plantados allí donde pueden ejercer su viejísima función urbana: ofrecer sombra, ser lugar de encuentro, refrescar, embellecer… No se plantan por mil razones, a cual más discutible. Porque ocupan espacio en las exiguas aceras que tienen reservado para sí las farolas y otros artilugios, porque tapan la vista de las ventanas, porque ocultan los escaparates, porque sus raíces se comen los cimientos, porque sus copas se cuelan por los balcones, porque las hojas se caen y hay que barrer la vía pública… Mal escogidas las especies, mal plantados, mal podados y mal cuidados, los árboles jamás enraizarán en Arrecife. Como cualquier otro recién llegado a la capital, sostengo la creencia, no la certeza, de que existe una conspiración institucional contra los árboles y, por añadidura, contra la ciudad y los ciudadanos. Pero me da que tan sólo es ignorancia. Y poco aprecio hacia Arrecife.

1 Comentarios

Teninendo en cuenta el contrato de mantenimiento que ha firmado el ayuntamiento de Arrecife con Ferrovial, y conociendo la verdadera masacre de árboles que ocurrió en Sheffield (reino Unido) de la mano de la sucursal de Ferrovial Amey, no me sorprendería que Arrecife acabe la legislatura con menos árboles. Tambien hay que tener en cuenta que las operadoras de telefonía no quieren árboles porque son bastante opacos a las transmisiones 5G que tendremos dentro de poco. Necesitamos una ordenanza que impida al gobierno talar un árbol sin el consentimiento de los vecinos a menos que sea por razones de seguridad, en cuyo caso deberá ser avalado por un informe técnico producido por una persona competente (no vale un jardinero). Si no hacemos esto, la corrupción y el animo de lucro de las operadoras acabarán con nuestos árboles urbanos. Solo hace falta un alcade o alcaldesa corrupta para acabar con décadas de crecimiento, mantenimiento y cuidados. No podemos dejar tan desprotegidos a nuestros árboles. Y todo esto sin entrar en órdenes de protección de árboles singulares que deberían existir en Canarias pero no existe excepto de forma muy básica en un par de municipios. En comparación con países como Reino Unido o Alemania, la protección legal de los árboles en España está atrasada mas de medio siglo. Mas de una persona se llevará las manos a la cabeza cuando les mencionas protección legal para los árboles, pero es algo de sentido común si se tienen en cuenta todos los recursos invertidos en un árbol urbano.

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