M. Martín González

Información y repetir los hechos

12/7/2018
El ser humano repite conductas; también los animales en el proceso de aprendizaje. Ese hecho atávico en los monos permanece en el ser humano sin que miles de años de evolución sirvan para establecer los límites entre el aprendizaje y un acto de barbarie. La especie humana es capaz de momentos de ternura, de actuar solidariamente; puede entregar su vida a cambio de otra, pero también es capaz de protagonizar las mayores atrocidades. Cuando hablo de ello suelo matizar, por cortesía, que las conductas bárbaras que una persona es capaz de repetir, pueden estar originadas por la presencia de alguna patología. Hoy creo que no, que, en la mayor parte de las ocasiones, la parte fiera del animal que somos sale con la frialdad con la que decides que subes una escalera.
 
Es paradójico que las conductas que tendemos a repetir sean más las marcadas por la violencia que aquellas otras que ponen en valor lo mejor del ser humano, pues debe haber una mayor carga de emociones que se desatan con la maldad que con la bondad. Mayoritariamente, tendemos a repetir aquello que causa estupor en quien lo contempla. No lo hacemos en quien se enternece con un acto de bondad, como si la recompensa de esto último, el propio acto, no produjera bienestar alguno, y sí lo hiciera un crimen que hubiéramos perpetrado. De hecho, desconocemos, y nunca lo sabremos certeramente, cuánto arrepentimiento hay tras la culminación de un crimen. Considérese que la muestra de arrepentimiento suele valorarse para la reducción de la eventual pena tras un acto como los que señalamos, de ahí que apelar al arrepentimiento sea más una salida para eludir una larga condena que un acto sincero.
 
Podría darse alguna relación de este tipo, la de repetir conductas
¿Pueden los medios de comunicación propiciar actos criminales tras la difusión pormenorizada de otro acto cometido? La evidencia parece conducirnos a que podría darse alguna relación de este tipo, la de repetir conductas. Habría que estudiar el histórico de asesinatos de mujeres por sus parejas o ex parejas y establecer si la evolución creciente de este tipo de crímenes no guarda una relación como la que se plantea. A modo de ejemplo no hay más que ver cómo se repiten conductas de todo tipo, en las que hay una proyección notable del hecho: los padres de críos que se agarran en el campo de juego, quienes saltan desnudos a un campo de futbol… Lo que debiera ser un hecho casual, tiene tal proyección que nadie se corta y se reproducen masivamente esas conductas.
 
La televisión no nos hurta de la crudeza de los actos humanos, de los detalles, del regodeo del cómo y hasta del número de cuchilladas. Los asesinatos de los hijos como la forma de venganza más atroz hacia quien ya no es objeto de estima ni de respeto, se suceden. ¿Tenemos la certeza de que no se produce esa relación entre determinada información y esa pulsión criminal del ser humano?

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