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Las Maretas de Guatisea, una de las grandes obras hidráulicas de la isla

Maretas de Guatisea
Maretas de Guatisea

La montaña del mismo nombre fue horadada para crear seis enormes recipientes con capacidad para 3.000 pipas cada uno, según relata Facundo Perdomo Rodríguez.

Las Maretas de Guatisea, una de las grandes obras hidráulicas de la isla

Hasta que Manuel Díaz Rijo instaló la planta potabilizadora a mediados de los años 60 del siglo pasado, la gran inquietud insular casi se reducía a recoger y almacenar agua de lluvia. A esa preocupación obedece la construcción de las Maretas de Guatisea, en 1937. La montaña del mismo nombre fue horadada para crear seis enormes recipientes con capacidad para 3.000 pipas cada uno, según relata Facundo Perdomo Rodríguez (1922-2012), Cronista Oficial de San Bartolomé.

Para impermeabilizar las maretas de Guatisea, en principio se estimó suficiente un riego de cemento a presión desoyendo la sabiduría de los maestros albañiles de San Bartolomé, anota Facundo Perdomo. Y así fue: el agua se filtraba. “En este desacierto se dio paso a la elaboración de paredes laterales a la usanza de la localidad para aljibes de escasa capacidad y para uso familiar”, recuerda el cronista, quien subraya: “Con ello solamente se vino a reconocer el asesoramiento de albañiles del pueblo”.

SEIS RECIPIENTES Y 18.000 PIPAS DE AGUA

La pipa es una medida local de capacidad que ronda los quinientos litros y la mareta es un depósito para almacenar agua. Esta es una hondonada natural o excavada cerca de una montaña para recoger el agua que discurre por las laderas. Por su parte, Guatisea es una voz prehispánica que da nombre a una de las grandes montañas de Lanzarote, situada al suroeste del pueblo de San Bartolomé, además de otros topónimos menores a ella asociados.

Guatisea alberga en su interior una obra monumental, una montaña perforada. Estas naves excavadas al pie de Guatisea se diseñaron para recoger hasta 18.000 pipas de agua de lluvia de las laderas de la montaña. Para hacernos una idea de la envergadura de esta obra pública, pensemos que las imponentes Maretas del Estado, situadas junto al Cuartel del Ejército, en Arrecife, tienen una capacidad de 32.000 pipas de agua.

DE GUATISEA TAMBIÉN SORPRENDE SU ALCOGIDA

El otro aspecto sorprendente de Guatisea es su alcogida, es decir, las laderas acondicionadas o no para recoger las aguas pluviales. Sobre una amplia superficie se han encontrado grabados realizados en la roca de la montaña. Este conjunto de canales y canalillos, entre otros elementos, “en contrasentido al discurrir de las aguas de escorrentía”, se atribuyen a la acción humana. Los canales de gran grosor que caen en vertical desde la montaña se asemejan en su forma con las famosas queseras.

La Quesera de Zonzamas es uno de los elementos de mayor singularidad dentro de la arqueología lanzaroteña. Su denominación hace referencia al parecido que tienen con un gigantesco molde para elaborar queso, aunque nada tiene que ver con tales menesteres. En la actualidad, su utilidad y significado siguen constituyendo un enigma. Lo cierto es que los hallazgos en Guatisea han abierto “una nueva orientación en los estudios arqueológicos y etnográficos, no sólo en Lanzarote sino en toda Canarias”.

Guatisea hoy sólo es una montaña, pero también fue una pequeña aldea pocos años después de las erupciones volcánicas de 1730-1736, según se desprende de los testimonios de Antonio Riviere y de Viera y Clavijo. Hoy es uno de los destinos preferidos de los senderistas que recorren los rincones de la isla.

Las Maretas de Guatisea, una de las grandes obras hidráulicas de la isla
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