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Barranco de Elvira Sánchez, la joya de la botánica lanzaroteña

El macizo de Famara es un santuario para la botánica de Lanzarote y el Barranco de Elvira Sánchez es su mejor expositor.

Barranco de Elvira Sánchez, la joya de la botánica lanzaroteña

El macizo de Famara alberga el mayor número de plantas exclusivas por kilómetro cuadrado de todo el ámbito europeo. En un espacio tan excepcional para la flora discurre el barranco de Elvira Sánchez, que arranca de las inmediaciones del Bosquecillo y viene a morir en el Valle de Haría, en las inmediaciones de la vertiente norte de las curvas de Malpaso. El macizo de Famara es un santuario para la botánica y el barranco de Elvira Sánchez es su mejor expositor.

Bajo el segundo mandato de Nicolás de Páiz (1987-1991), el Cabildo adquirió más de un millón de metros cuadrados de terrenos en el barranco de Elvira Sánchez. La idea era crear en la hondonada un Jardín Botánico que llevaría el nombre de Estanislao González Ferrer (Lanzarote, 1930-2000). Se pretendía así tributar homenaje a este experto en la flora de la isla y cuya contribución fue esencial, como responsable botánico, en la creación del Jardín de Cactus en estrecha colaboración con César Manrique. Estanislao se encargó de la selección y recolección de las plantas suculentas.
 
En aquellos años, el proyecto de Jardín Botánico registró otros avances. Se construyó en la zona un pequeño centro de interpretación, de unos 200 metros cuadrados de superficie, cuya función principal sería contribuir al estudio y conocimiento de la flora de Lanzarote. En el Vivero de unos 1.000 metros cuadrados, situado en la Granja Agrícola Experimental y creado a petición de Estanislao González, se venía reproduciendo flora autóctona con el objetivo de ir repoblando el barranco de Elvira Sánchez, futuro Jardín Botánico insular. Sin asesoramiento, Lalo Betancort, Alejandro Perdomo Placeres, Carlos Toribio y Guillermo Perdomo recolectaron semillas y realizaron infinidad de ensayos hasta que reprodujeron en el Vivero más de cincuenta especies distintas. Muchas plantas se destinaron a repoblar los márgenes de carreteras.
 
La flora de Lanzarote contabiliza 16 endemismos insulares, es decir, plantas que sólo existen aquí, a los que se suman más de setenta endemismos canarios. La mayor parte se localiza en el Risco, cuya altitud, orientación, aislamiento ecológico y difícil acceso posibilitan la presencia de la mayoría de los ejemplares exclusivos registrados. El barranco de Elvira Sánchez forma parte de este ecosistema, con la peculiaridad de que aquí se encuentra, de forma accesible, la mayor parte de la vegetación endémica que singulariza Famara. De ahí su elección para situar el Jardín Botánico.
 
En esta zona se realizó una discutible repoblación, tiempo ha, con especies foráneas como acacias y dos variedades de pinos: canarios y carrascos. La parte baja del barranco, de laderas de pendiente moderada, ha sido utilizada históricamente como terrazas de cultivo, hoy prácticamente abandonadas, aunque dio lugar a un paisaje humanizado de gran belleza. 
 
¿Qué fue de todo eso casi treinta años después? Como tantas veces en esta isla, la falta de continuidad y la ignorancia, o ambas, han ido enterrando aquella iniciativa. El Vivero desapareció y los ejemplares autóctonos plantados en los márgenes de las carreteras han ido sustituyéndose por plantas foráneas. Estanislao Gonzalez, Alejandro Perdomo, Guillermo Perdomo y Agustín Pallarés, que tenían por costumbre salir al campo para reconocer y registrar la flora que se encontraban, hace años que no recorren la isla juntos, como es natural. Pero los discípulos y amigos de Estanislao González descubrieron una planta y, en su honor, la llamaron Helianthemum gonzalezferreri. Quizá algún día concluya el proyecto, pero, mientras tanto, don Estanislao ya forma parte de la historia de la botánica.

El Jardín Canario y el Botánico

En Canarias sobresalen dos jardines botánicos. El Jardín Canario ‘Viera y Clavijo’ se encuentra en Gran Canaria y lleva el nombre del pionero de las Ciencias de la Naturaleza en el archipiélago. Está dedicado principalmente a las flores y plantas endémicas de las siete islas, incluyendo además especies de la Macaronesia. Fundado en 1952, ocupa una extensión de 27 hectáreas.

El Jardín Botánico de Puerto de la Cruz, conocido como ‘El Botánico’, tiene sus orígenes en 1788. Los científicos recolectores en las colonias españolas del Nuevo Mundo debían de reunir plantas exóticas en este jardín para, después de un período de aclimatación, trasladarlas a los jardines reales de Madrid y Aranjuez. De ahí su nombre de Jardín de Aclimatación.

Barranco de Elvira Sánchez, la joya de la botánica lanzaroteña
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