LUGARES
El Islote de Fermina, un monumento a la incompetencia
El Islote de Fermina pudo ser uno de los grandes iconos de la marina de Arrecife, pero tan solo es un monumento a la incompetencia de los poderes públicos.
En la marina de Arrecife todo es aprovechable, hasta los charcos, pero los poderes públicos no han sabido qué hacer con ella ni dar respuesta a dos de sus islotes, el de Fermina entre ellos. Pudo convertirse en uno de los iconos de la fachada marítima, pero tristemente el Islote de Fermina ha quedado reducido a monumento a la incompetencia de las administraciones públicas. Dan ganas de llorar al recorrer sus más de catorce mil metros cuadrados de superficie.
A lo mejor el islote es gafe desde los años 70 del siglo pasado, cuando César Manrique diseña una intervención consistente en una piscina de 3.600 metros cuadrados, solárium, embarcadero y cafetería. Las obras se iniciaron y casi se terminaron, pero el espacio nunca se utilizó y acabó sumido en un total abandono.
Según Agustín Pallarés, el nombre de Fermina le viene del uso que estuvo haciendo del Islote una empresaria lanzaroteña del mismo nombre, a principios del siglo pasado, como carenero y lugar de construcción de barcos. El nombre de Islote del Quebrado, en cambio, es el que se daba antiguamente al conjunto del Islote y el arrecife contiguo que se prolonga hacia el oeste, justo enfrente a la playa del El Reducto, y que emerge a marea vacía. El nombre Islote del Amor es más reciente, al utilizarse como lugar de encuentros íntimos.
“En 2004 concluye el desmonte el antiguo paso de piedras que unía el Islote con la ciudad, y se instala el actual puente de madera”
Después de décadas de desidia, en el año 2000 la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias, con Juan Carlos Becerra al frente, convoca un concurso de ideas para recuperar el Islote de Fermina. El concurso se falla al año siguiente y lo gana el proyecto ‘Mareas’, en cuyo equipo se encuentra el arquitecto lanzaroteño Carlos Morales. Desechan la piscina y en su lugar proponen una plaza central, y articulan varios locales de ocio y un centro de vela, aprovechando el embarcadero. Pero el proyecto cae en el olvido.
No obstante, en 2004 concluye el desmonte del antiguo paso de hormigón y piedras que unía el Islote con la ciudad, y se instala el actual puente de madera. Un año más tarde, la Consejería de Turismo, dirigida por Manuel Fajardo Feo, anuncia que no se va a ejecutar el proyecto 'Mareas' y que, en su lugar, se va a recuperar el original de César Manrique.
En 2006 se inician las obras y en 2007, unos días antes de las elecciones autonómicas y locales, tiene lugar una especie de inauguración, pero las obras no están acabadas. Pasa el tiempo y hay que ampliar el presupuesto porque el Islote carecía de instalación eléctrica y porque la zona no tenía suficiente potencia, por lo que no se pudieron instalar los motores de bombeo para el agua de la piscina.
“Las obras costaron el doble de lo previsto, en torno a 2.395.000 euros, y fueron entregadas con un año y medio de retraso”
Finalmente las obras costaron el doble de lo previsto, en torno a 2.395.000 euros, y fueron entregadas en agosto de 2008, con un año y medio de retraso, por otra consejera lanzaroteña de Turismo, Rita Martín. Desde entonces, todo ha ido de mal en peor. Se firma la concesión administrativa entre el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria de Las Palmas, por el que el Ayuntamiento pagaría 37.000 euros anuales, y el Consistorio también contrata seguridad privada para vigilar el Islote.
Mucho antes de recibir la obra, el Ayuntamiento meditó ceder el espacio a los Centros Turísticos para que lo gestionaran, llegándose a considerar la reubicación aquí del Museo de Cetáceos de Canarias. El caso es que nada funciona. En 2010 el Ayuntamiento de Arrecife retira la seguridad privada del Islote y las instalaciones comienzan a deteriorarse y a ser objeto de actos vandálicos.
Situación en 2017: total abandono, ausencia de ideas y casi tres millones de euros tirados a la basura.