LUGARES
El Mercadillo de Haría, cuando lo pequeño es hermoso
15 de abril de 2017 (06:10 h.)
El mercadillo de Haría es fiel reflejo del municipio, donde todo es auténtico y a pequeña escala. Es una visita ineludible cualquier sábado por la mañana.
Aunque los mercadillos han proliferado en la isla en los últimos años, entre ellos sobresale el mercadillo tradicional de Haría, el más pequeño de todos y que se especializado en artesanía de Lanzarote y agricultura ecológica. La plaza de Haría bulle las mañanas de sábado al acoger a diferentes artesanos que ofrecen todo tipo de productos, artesanías tradicionales y nuevos trabajos, además de los propios del municipio, entre los que destacan los derivados de la palmera.
Los productos agrarios son el otro punto fuerte del mercadillo norteño, algunos de ellos procedentes de agricultura ecológica y que cuentan con fieles adeptos. Repostería casera, licores artesanales, panes, mermeladas, mojos o quesos del valle son algunas de las ‘delicatessen’ que se pueden adquirir aquí todos los sábados desde las 10.00 hasta las 14.30 horas.
El mercadillo de Haría es fiel reflejo del municipio: todo es auténtico y a pequeña escala. Cuenta con una treintena de puestos, no más, instalados a lo largo de la plaza de Haría, a la sombra de los robustos laureles. Y se puede acceder en coche al lado mismo de la plaza, al aparcamiento contiguo. ¡Y gratis!
“Al lado de la plaza, junto al edificio del Ayuntamiento, se encuentra el Taller Municipal de Artesanía”
Pero no sólo se encuentra artesanía tradicional en el mercadillo, ya que algunos expositores ofrecen trabajos en cuero, jabones, joyas, objetos hechos de arena, vistosos fulares de seda... El Patronato de Turismo de Lanzarote otorgó a este mercado el Premio Distinguido del Turismo en la categoría de Ocio y Eventos de Interés Turístico en 2004.
El paseo hasta el norte es una buena oportunidad para apreciar los trabajos artesanos derivados de la palma, y las rosetas o los bordados. Al lado de la plaza, junto al edificio del Ayuntamiento, se encuentra el Taller Municipal de Artesanía, que muestra diversos quehaceres que van desde la cerámica a la cestería, pasando por trabajos junco, además de otros trabajos no tradicionales.
El municipio de Haría se extiende por el norte de la isla, en cuyos límites se encuentran las cotas montañosas más altas sobre el nivel del mar. La fertilidad es la nota más destacada de esta comarca, lo que se aprecia, sobre todo, en el pueblo de Haría. Éste se revela como un oasis dentro del tono general de aridez que caracteriza el resto de Lanzarote.
“La mañana no es completa si no se disfruta de la oferta de las cafeterías y restaurantes situados en la plaza y sus alrededores”
Las palmeras son la especie vegetal predominante, muchas de ellas centenarias. En medio del valle, el pueblo de Haría sobresale por sus paisajes, su arquitectura tradicional y por la tranquilidad que se respira. La población censada en el municipio no llega a las cinco mil personas, mientras que Haría casco no alcanza los mil residentes.
La mañana no es completa si no se disfruta de la oferta de las cafeterías y restaurantes situados en la plaza y sus alrededores, de un paseo a pie por las calles cercanas o de un atractivo trayecto en coche por el norte de la isla. Una visita imprescindible es la Casa-Museo César Manrique.
A comienzos de 1986, Manrique inició las obras de construcción de su nueva casa reutilizando y adaptando una vivienda de labranza, en ruinas, ubicada en una finca agrícola. Abordó el lenguaje de la arquitectura tradicional reconsiderada desde una visión moderna en la que prima lo estético y el confort. Aquí vivió hasta 1992, el año de su muerte. Su recorrido permite al visitante contemplar las estancias de la residencia y el taller en los que el pintor trabajó y pasó los años finales de su vida.