“Lo importante es que este comedor social sea un refugio para ellos fuera de las calles"
Trabajadoras y usuarios comentaron la importancia de estos servicios municipales y de fortalecer lazos humanos que impulsen a seguir adelante en tiempos difíciles
El comedor social de Altavista, servicio municipal gestionado por la ONG Emerlan Social, tal y como se informó el mes pasado, ya abre seis horas diarias. Atiende aproximadamente a 80 personas al día, realiza 20 repartos a domicilio a usuarios con movilidad reducida e incorpora desayuno, merienda y nuevas actividades participativas.
Yisley Velázquez, trabajadora del comedor municipal, nos cuenta el día a día en el espacio social y subraya la importancia de seguir gestionándolo: “Lo importante es que sea un refugio y que haya una atención amena a los usuarios en situación de vulnerabilidad. Algunos están viviendo en la calle o en albergues; intentamos que hagan tiempo con nosotros, haciendo actividades y alejándolos de las calles”.
Además, los menús del comedor social se seleccionan y consultan con los propios usuarios para cubrir sus necesidades específicas y que nadie se quede sin comer. “Tenemos dietas blandas, bajas en azúcar, bajas en sal, menús musulmanes y, ahora que están en Ramadán, se llevan los alimentos a casa para que puedan consumirlos cuando corresponda. Sin son alérgicos, también preparamos menús específicos. La cocinera marca las necesidades de cada usuario y al comedor llega todo identificado y dividido”, explica Yisley.
Una de las grandes virtudes del comedor es la implicación de sus auxiliares y trabajadores con las personas que acuden a las instalaciones. Como señalaba Yisley fuera de cámara: “No queremos que se sientan en una cárcel. Queremos repartirles la comida, pero también complementarlo con una escucha activa”.
Por ello, ofrecen “un trato muy cercano; no que vengan simplemente a comer, sino que interactúen con nosotros, que encuentren apoyo emocional y que puedan estar aquí el mayor tiempo posible, participando en talleres, noches de pintura, descansando o usando el wifi”.
Esta implicación y el aumento de la demanda ha contextualizado la firme decisión de ampliar el horario del espacio social, ubicado en el barrio de Altavista. El horario es de 10:30 a 16:30 horas; se sirve desayuno, almuerzo y merienda. Además, proporciona un lugar seguro para que los usuarios también puedan descansar y resguardarse de la calle en esas horas.
“Es un refugio donde escuchamos sus historias, donde interactúan entre ellos y donde intentamos que permanezcan el mayor tiempo posible para que nadie se quede sin comer”, concluye Yisley.
Este medio también habló con dos usuarios habituales del comedor social para conocer su situación y lo que supone esta ampliación del servicio.
Jamie, joven en situación vulnerable, asegura que acude “día a día; es un servicio necesario para muchos”. Actualmente se encuentra en un albergue gestionado por la misma ONG: “Aquí encuentras un poco de tranquilidad fuera de las calles y te permite organizarte en tus cosas”.
Por su parte, Joao, italiano, políglota y extrabajador de hostelería, también comparte su experiencia. Destaca que este servicio municipal permite escapar de las duras condiciones de la calle y los cambios de clima: “Aquí tienes un café calentito, estamos protegidos del viento y la lluvia, hay un buen trato y es mejor estar aquí que en la calle”.
Su situación es similar a la de Jamie: “Es difícil encontrar alquiler y trabajo fijo, porque ahora predominan los contratos temporales. Es la segunda vez que recurro a este tipo de ayudas”.
Además, subraya que espacios seguros como este ayudan a recuperar la calma y la autoestima en un contexto marcado por la precariedad burocrática, habitacional y laboral. “La mayoría jugamos aquí a las cartas, a la ronda, al parchís. Pasamos un buen rato y nos llevamos bien. Nos damos frases positivas entre compañeros. Aquí nos levantan la moral”, concluye el joven italiano.