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La Plaza de la Iglesia, un gran espacio que espera su restauración

Plaza de Las Palmas o Plaza de la Iglesia de San Ginés
Plaza de Las Palmas o Plaza de la Iglesia de San Ginés

La intervención se encuentra a expensas de que se resuelvan las diferencias debido a los cambios en el proyecto que propone el Ayuntamiento de Arrecife.

La Plaza de la Iglesia, un gran espacio que espera su restauración

Popularmente conocida como Plaza de la Iglesia, la Plaza de Las Palmas sigue esperando su restauración. El Cabildo de Lanzarote ha redactado el proyecto que se encuentra en el ámbito directo de influencia de la iglesia, que goza de la declaración de Bien de Interés Cultural desde 1990 con la categoría de Monumento. Con 48 x 30 metros de espacio entre fachadas, dibuja el espacio público histórico con mayores dimensiones del entramado urbano. La intervención se encuentra a expensas de que se resuelvan las diferencias debido a los cambios en el proyecto que propone el Ayuntamiento de Arrecife.

EL CENTRO DE LA HISTORIA DE ARRECIFE

Este espacio siempre ha estado en el centro de la historia de Arrecife, entre otras razones porque este entramado urbano conserva su traza originaria. De planta rectangular y una superficie de casi 1.500 metros cuadrados, la plaza es el corazón de un paisaje urbano constituido por el sistema de calles vinculadas a iglesia: San Ginés, Academia, Ginés de Castro y Álvarez, Inspector Luis Martín, Manuel Miranda, San Marcial, El Puente y tramos de Otilia Díaz y Aquilino Fernández. En esta área prevalecen algunos inmuebles, rincones y espacios urbanos con reminiscencias históricas que evocan momentos del pasado.

Arbolada desde mediados de siglo XX, ha sido intervenida posteriormente sin mucha fortuna, constriñendo las posibilidades de uso y mermando su flexibilidad como espacio público. Su actual pavimentación, de hormigón impreso, se encuentra muy deteriorada y no presenta cualidades acordes a su representatividad. Otros elementos discordantes son el tráfico rodado y los tendidos aéreos en las fachadas de los edificios, por lo que peatonalizar por completo y recuperar el ambiente tradicional de las calles adyacentes parecen otras dos tareas inaplazables.

UNA CREACIÓN DE CÉSAR MANRIQUE DE 1950

Testigo de innumerables acontecimientos, muchos de ellos multitudinarios, la Plaza de la Iglesia es el espacio más transformado dentro de este lugar central de la ciudad. Su fisonomía actual data de 1950 y es una creación de César Manrique, a quien el Ayuntamiento le encargó el plan de embellecimiento. El artista instala bancos, parterres, elementos decorativos… En la isla central, una intervención posterior, sobresalen varias palmeras que otorgan sombra y verdor al espacio.

Los parterres perimetrales no fueron concebidos para albergar árboles, pero, con el paso del tiempo, destacan varios ejemplares por el porte alcanzado y la sombra que proyectan, como los laureles alineados con la calle Ginés de Castro, que ya son parte indisoluble del conjunto. En las calles peatonales que conducen a la plaza se abren paso cada vez más bares, cafeterías, restaurantes y comercios que consolidan la clara vocación de este valioso espacio.

La Plaza de la Iglesia, un gran espacio que espera su restauración
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