Fiestas patronales

Segundo Viñoly peina recuerdos entrañables de la vida de Uga

Segundo Viñoly Garcés (centro)
El peluquero del pueblo pregona San Isidro destacando que “la supervivencia del pueblo era solidaridad, trueque y comunidad”

Segundo Viñoly Garcés, dedicado al arte de la peluquería durante 47 años, confesó que la invitación del Ayuntamiento de Yaiza a pregonar las Fiestas de San Isidro Labrador no solo le obligó a mirar atrás, rastreando detalles entrañables de su infancia y de la vida de Uga, su pueblo, sino que “no se imaginan lo que me ha removido”, así, con esa expresión de sentimientos a pecho descubierto, que sabe mezclar con un sentido fino del humor y picardía de hombre de calle, el pregonero de Uga anunció este viernes en voz alta la llegada de las celebraciones patronales asegurando que “las tradiciones nos sostienen”. El pregonero sobre todo quiso destacar tres valores esenciales de su infancia que labraron la supervivencia del pueblo: “solidaridad, trueque y comunidad”.

Arropado por el alcalde de Yaiza, Óscar Noda, el concejal de Festejos, Daniel Medina, concejales de la Corporación municipal, familiares, amigos, vecinos y vecinas, el pregonero afirmó orgulloso en la Casa del Camello: “Uga es un pueblo pequeño y lleno de alma que avanza sin desprenderse de su identidad”.

Al abrir la puerta del pasado y cerrar los ojos para iluminar su remembranzas, también reflexionó sobre el sentido del encuentro festivo y la participación vecinal. “Las fiestas no las hacen los actos del programa. Las hacemos nosotros. Cada mirada, cada plato compartido, cada chiste, cada brindis, cada canción improvisada”.

Las primeras fiestas que vienen a su memoria huelen a morcillas rellenas de almendras y pasas. Tampoco olvida “el olor a pan de las amasadas de Simón”, un aroma que recorría el pueblo “y avisaba, aunque no quisieras, que había fiesta”.

Segundo Viñoly relaciona su interés por la profesión de peluquero con las fiestas. Recordó que las chicas que no confeccionaban sus propios vestidos compraban las telas en la tienda de Domingo Robaina para que Rosa Díaz los diseñara “y luego venían a mi casa para ver si yo podía peinarlas para completar así su atuendo para misas y fiestas”. Y anécdotas e historias alrededor de la profesión, muchas. La laca de entonces era el “precursor” del jabón Lagarto, el jabón Suasto, “que era lo mejor que teníamos para que no se les rebujara el pelo”. En aquella época no se hablaba de recogido, sino de ‘nido de pájaro’.

En los pueblos pequeños, subrayó, “nada se olvida y todo se hereda: las tradiciones, las historias, las palabras, hasta los silencios”. Segundo Viñoly pregonó emocionado el orgullo que siente por Uga, “por lo que este pueblo ha sabido conservar: la cercanía, la ayuda mutua, el respeto por la tierra y por su historia”. Y para preservar el patrimonio inmaterial, el pregonero puso en valor a todas las personas que no se cansan de transmitir costumbres y tradiciones: “a los abuelos que cuentan historias, a los padres que llevan a sus hijos a los actos, a los que enseñan lo que ellos mismos aprendieron de pequeños”.

Óscar Noda apunta que “Segundo Viñoly nos regaló una narrativa muy emotiva que retrata con detalles un pedazo de la historia de Uga y el significado de sus fiestas, además, lo hizo con un sentido del humor extraordinario que logró conectar con toda la asistencia. Su relato dibuja lo que es un encuentro de vecindad y los valores que destacan a un pueblo trabajador y cohesionado”.

Como concejal de Festejos e hijo de Uga, Daniel Medina expresa su admiración por el pregonero: “si hay alguien que hoy representa ese sentimiento de tradición viva y el vínculo con nuestro pueblo, es nuestro pregonero de San Isidro”. Medina invita a Yaiza y al pueblo de Lanzarote a vivir intensamente las fiestas hasta el 16 de mayo, , “pero como bien anotó el pregonero, vivamos las fiestas como antes, sin prisa, sin móvil, sin mirar el reloj”. Uga nos invita a salir a la calle, reír, bailar y compartir.