La primavera la sangre altera

Alergias en primavera: recomendaciones para reducir la exposición al polen

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Con la llegada de la primavera, el aumento del polen en el aire provoca un repunte de alergias respiratorias que afectan a millones de personas. La World Health Organization ofrece algunas pautas para cuidarse ante esta exposición de partículas

La llegada de la primavera trae consigo días más largos, temperaturas agradables y la floración de numerosas especies vegetales. Sin embargo, para millones de personas es el inicio de la temporada de alergias, debido al aumento de polen en el aire, que provoca síntomas como estornudos, congestión nasal, picor de ojos o fatiga, afectando de forma significativa la calidad de vida.

Según la World Health Organization, las enfermedades alérgicas respiratorias están relacionadas con factores ambientales. Además, expertos en el área advierten que el cambio climático está prolongando las temporadas de polinización, lo que incrementa la exposición al polen.

¿Cómo es el impacto del polen en la salud?

El polen es una de las principales causas de la alergia estacional. Durante la primavera, árboles y otras plantas liberan grandes cantidades de estas partículas, que son transportadas por el viento. En personas sensibles, al inhalarlas, el sistema inmunológico reacciona de forma “exagerada”, desencadenando los síntomas de la alergia.

La prevalencia de las alergias ha aumentado en las últimas décadas, especialmente en entornos urbanos, donde la contaminación puede potenciar el efecto de los alérgenos.

Medidas para reducir la exposición

Para reducir el contacto con las partículas en esta temporada, se recomienda una serie de medidas muy sencillas. Entre ellas, evitar salir al aire libre en los momentos de mayor concentración de polen, especialmente por la mañana y al atardecer; mantener las ventanas cerradas en casa y en el coche durante los días de alta polinización; y consultar los niveles de polen antes de planificar actividades al exterior.

Además, mantener un entorno limpio es fundamental. También es útil lavarse las manos y la cara con frecuencia para evitar la irritación en ojos y mucosas.

El uso de gafas de sol puede proteger los ojos, mientras que las mascarillas, especialmente en días de alta concentración, pueden ayudar a reducir la inhalación de alérgenos.

Tratamiento y seguimiento médico

Cuando los síntomas son persistentes o afectan a la vida diaria, es importante consultar con un especialista. Tratamientos como los sprays nasales pueden aliviar significativamente los síntomas si se utilizan correctamente, además de otras opciones indicadas y recomendadas por especialistas en el área.

En definitiva, aunque las alergias primaverales son cada vez más frecuentes, una combinación de prevención, hábitos saludables y tratamiento adecuado permite mantener los síntomas bajo control y disfrutar de esta estación con mayor bienestar.