ANÁLISIS
Correos: un edificio sobrio, veterano y todavía útil
Después de casi seis décadas, el edificio de Correos podría dejar de prestar sus servicios en su actual emplazamiento. Ojalá que no.
Corría el mes de julio de 1959 cuando Jean Pierre Hock inauguraba una exposición en la pensión ‘La Vasca’. En la muestra se exhiben las obras realizadas por el artista belga tras dos meses de estancia en Lanzarote, destacando las pinturas murales con motivos isleños que elaboró para la citada pensión, para el vestíbulo de la primera terminal del aeropuerto y para el edificio de Correos, que en aquel momento se encontraba en construcción. Unos meses después abren al público las nuevas instalaciones de Correos, Telégrafos y Estación Costera en su actual ubicación de la avenida de La Marina.
Las obras del nuevo edificio de “Correos y Telecomunicación, levantado en la avenida del Generalísimo Franco” concluyen y se entregan en octubre de 1959. El inmueble, de tres plantas, sótano y torreón anexo, “es de modernísimas líneas arquitectónicas, con estilo sobrio y elegante, que dice mucho en favor de los técnicos que la proyectaron y de la empresa constructora”, según relatan las crónicas de la época. Las obras fueron ejecutadas por la sociedad anónima de Pedro Elejabeitia, responsable asimismo de la construcción del Parador Nacional de Turismo.
“Por aquella época, Patrocinio Barambio López era el encargado general de la empresa constructora de Pedro Elejabeitia”
El crédito para la adquisición del solar situado junto al Casino (actual Casa de la Cultura ‘Agustín de la Hoz’), se había concedido en 1953, y en septiembre se autoriza la compra mediante una Orden del Ministerio de la Gobernación que publica el BOE. Sin embargo, hay que esperar cuatro años más para que se permita la construcción, con un presupuesto cercano a los cinco millones de pesetas. Por aquella época, Patrocinio Barambio López era el encargado general de la empresa constructora antes citada.
En mayo de 1960 se anuncia que “con toda tranquilidad se puede depositar correspondencia en los buzones del nuevo edificio ya que, diariamente, se hace una recogida”. Las tareas de los trabajadores que prestan el servicio van en aumento con el despegue turístico de la isla, llegándose a agradecer, en junio de 1970, la labor desempeñada por Juan Hernández Hernández, a quien le fue impuesta la Medalla de Plata al Mérito Postal. A este cartero urbano, natural y vecino de Arrecife, le fueron reconocidos los “muchos y ejemplares servicios prestados al público a plena satisfacción de sus superiores durante los casi 40 años que lleva desempeñando el cargo”.
“La penúltima noticia es el sobresalto generado por el supuesto cierre del edificio y el traslado del servicio”
En los años ochenta, debido al fuerte crecimiento turístico y económico y la explosión demográfica asociada, la oficina de Correos y Telecomunicaciones de Arrecife ya no respondía a las exigencias “actuales y está anclada, sin que por el momento hayan indicios de la implantación de una nueva oficina que pueda atender a la masiva demanda existente”.
A lo largo de la década, son constantes las quejas por el mal funcionamiento del servicio. En diciembre 1989 Correos disponía en Arrecife de un total de cuarenta y una personas, de los cuales veinticinco se dedicaban a la cartería, mientras que en los pueblos del interior había veinte carteros y cinco enlaces rurales.
La penúltima noticia es el sobresalto generado por el supuesto cierre del edificio y el traslado del servicio, que coincide con la clausura al tráfico rodado de la avenida, lo cual ha generado un clima de pesimismo entre los comerciantes de la zona. Pero el edificio sobrio y veterano, aspira a seguir siendo útil.