El reto de la igualdad

La desigualdad, el verdadero lastre de las lanzaroteñas

Ellas son minoría entre la población activa, entre los asalariados y empleados y entre el empresariado; en cambio, son mayoría entre la población desempleada y la inactiva.

La desigualdad, el verdadero lastre de las lanzaroteñas

La desigualdad es real en el mercado de trabajo lanzaroteño y canario. Ellas son minoría entre la población activa, entre la población asalariada y empleada y entre el empresariado. En cambio, las mujeres son mayoría entre la población desempleada y la inactiva. Ellas tienen más altos índices en contratos temporales y con jornada parcial, y, a la vez, reciben salarios inferiores. Esto es brecha de género en el mundo laboral y lo demás son cáscaras de lapas.
 
Superando todo tipo de obstáculos, las mujeres han ido haciéndose un hueco en un mundo laboral tradicionalmente dominado por los varones en el Archipiélago. Así, ya hay más mujeres que hombres entre quienes cuentan con estudios superiores. En relación con el estado civil de la población activa, las mujeres son mayoría en situación de viudedad, separación y divorcio; es decir, ellas se fajan a la hora de pelear por su libertad o su emancipación. Por ello pagan un precio si no quieren renunciar a la maternidad: las mujeres ocupadas son mayoría entre quienes tienen jornada laboral a tiempo parcial.
 
Las mujeres son hoy mayoría en las universidades
 
Aunque las mujeres han conquistado espacios en la búsqueda de la igualdad, todavía les queda mucho camino por recorrer. Los varones siguen siendo mayoritarios entre el empresariado y en las ocupaciones directiva y técnica, en el trabajo cualificado y en las Fuerzas Armadas, mientras que ellas son mayoría en la ocupación administrativa, en el trabajo no cualificado y en el no clasificable. De las tareas del hogar o la ayuda familiar mejor ni hablar, porque es un campo casi exclusivo de las mujeres.
 
La igualdad tampoco ha llegado a la remuneración del trabajo n las Islas, ya que la ganancia media de los hombres es superior a la de las mujeres en todos los sectores económicos. El salario medio de los hombres en Canarias (107,09%), a su vez, es superior al de las mujeres (92,21%). No obstante, la brecha salarial es de sólo el 14,88% en Canarias y del 25,02% en España. Por otro lado, la brecha salarial de género es superior en las ocupaciones bajas (21,87%), ligeramente menor en las medias (20,85%) y bastante inferior en las altas (9,55%). Por eso, las mujeres llevan decenios formándose y hoy son más numerosas en las universidades que los varones.
 
Ellas son mayoría entre quienes llevan dos años o más en búsqueda de empleo
 
En relación con la segregación laboral en Canarias, las mujeres representan casi el doble de profesionales de la sanidad que los hombres; en cambio, los hombres son mayoría entre el personal docente e investigador universitario. Las mujeres son mayoría asimismo en las profesiones judiciales, con la salvedad de allá donde hay poder. Según el tipo de órgano, los hombres son mayoría en el TSJC, en la Audiencia Provincial y en los juzgados de lo Social y lo Mercantil, en tanto las mujeres lo son en los juzgados de lo Penal, Vigilancia Penitenciaria, Menores, Primera Instancia e Instrucción, Violencia contra la Mujer y entre jueces en expectativa de destino.
 
Por último, según los estudios terminados, es superior el paro femenino y, por niveles de estudios, el paro femenino es mayor entre la población analfabeta, con educación primaria completa e incompleta, con educación secundaria, con FP, con educación general, con estudios de técnica profesional superior, con estudios universitarios de cualquier ciclo y con otros estudios. Las mujeres también son mayoría entre quienes llevan dos años o más en búsqueda de empleo.
 
Ante datos tan contundentes, sólo cabe concluir que la desigualdad es el verdadero lastre de las mujeres en Lanzarote.

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