ANÁLISIS

Difuntos, ritos diversos en una isla cosmopolita

El 2 de noviembre se conmemora el Día de los Muertos. Las ánimas y los difuntos son recordados por varias confesiones religiosas el mismo día y se pide por su eterno reposo. Cualquiera que sea el rito religioso, todos perpetuamos la memoria de nuestros muertos.

La antigua tradición local creó los Ranchos de Ánimas para celebrar el Día de los Finados. Venidos a menos con el tiempo y quedando circunscritos al ámbito del folclore, en la actualidad los católicos, practicantes o no, cubren de flores los camposantos para honrar a sus difuntos. Pero, en la isla, son muchos y variados los ritos con los que las diferentes confesiones recuerdan a sus seres queridos. No necesariamente el 2 de noviembre.
 
En un principio, la tradición de los finados en Lanzarote y en Canarias era eminentemente familiar. Se contaban anécdotas de los fallecidos de la familia, que se hacían presentes a través de las palabras. Todo ello acompañado de determinadas comidas y bebidas. Luego, el rito se llevaba a la calle con los cánticos afligidos de los Ranchos de Ánimas.
 
“Antes se habilitaba una zona apartada para los enterramientos no católicos, denominada la chercha”
 
Existen en Lanzarote trece cementerios, de los que once están en uso. En ellos yacen las personas que han sido enterradas, cada vez más en nichos, aunque la incineración se ha ido generalizando en los últimos tiempos. En los camposantos, que hoy tienen un carácter eminentemente laico, se producen enterramientos por diferentes ritos religiosos. Ya no es como antes, cuando los cementerios eran católicos y, por ejemplo, se habilitaba una zona apartada y no “consagrada” para los enterramientos no católicos, denominada la chercha, una derivación de la palabra inglesa church (iglesia).
 
Más del 70 por ciento de la población residente en la isla es de procedencia extranjera. Aquí conviven grupos de personas de todas partes del mundo, con sus preferencias religiosas y sus ritos fúnebres. Entre otros, son residentes unos 5.000 ciudadanos marroquíes, mauritanos y senegaleses, más de 1.500 chinos y unos 700 hindúes. Pero, antes o después, todos morimos, unas setecientas personas cada año, sobre todo por tumores y enfermedades del sistema circulatorio. Los hombres con una edad media de 72 años y las mujeres de 78.
 
Esta realidad cada vez más cosmopolita ha dado lugar a que muchos municipios se hayan visto en la necesidad de adecuar espacios para atender los ritos funerarios de las distintas comunidades religiosas. En Lanzarote se han registrado muchas promesas y avances lentos e insuficientes. Católicos, protestantes, musulmanes, hinduistas, judíos, budistas… Todos seres humanos que, al morir, desean ser amortajados a su manera y recordados por los suyos. 
 
“Todavía hoy, la planificación de los cementerios españoles está orientada hacia la religión católica, que es la mayoritaria”
 
El problema radica en que, todavía hoy, la planificación de los cementerios españoles está orientada hacia la religión católica, que es la mayoritaria en el país. Así, los cementerios cuentan en general con capillas y toda clase de imágenes de santos católicos, pero es más difícil encontrar alguna alusión a otras religiones. Sin embargo, todos esperan y reclaman respeto a sus rituales mortuorios, algo que sí garantizan las empresas de pompas fúnebres en sus tanatorios privados.
 
Hace unos pocos años, en el Cementerio de San Román de Arrecife se construyeron nichos orientados hacia el este, lo cual “atiende” sólo en parte las costumbres funerarias del Islam. En la tradición musulmana, se deposita el difunto sobre el costado derecho mirando hacia la Meca, pero normalmente se le entierra directamente sobre la tierra, sin ataúd. Únicamente Teguise cuenta con cementerio con tierra apta para enterramientos islámicos.
 
Los hinduistas lo tienen más fácil gracias a la incineración. El hinduismo cree en la reencarnación, es decir que después de la muerte el alma se desprende del cuerpo y se puede reencarnar luego en otro ser vivo, que no necesariamente tiene que ser humano.
 
Los judíos entierran a sus muertos en la tierra y sus lápidas llevan la estrella de David. Nunca veremos flores en sus tumbas, sino que los seres queridos colocan piedrecitas como recordatorio.
 
Por último, parece oportuno reprobar la leyenda referida a los ciudadanos chinos. ¿Por qué no hay chinos en los cementerios? La respuesta es sencilla: la mayoría han llegado a España siendo jóvenes y no están en edad de morir. Y si mueren, se les entierra o se les incinera, como a todo el mundo. Vienen a trabajar, pero de mayores, si pueden, regresan a China.
 
Todos en nuestros pensamientos.

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