PROTECCIÓN ANIMAL

El abandono animal, una lacra que no cesa en Lanzarote

El abandono, en la mayoría de los casos, de la mano del maltrato, es uno de los principales problemas con los que se topan las asociaciones que velan por el bienestar de los animales.

El abandono animal, una lacra que no cesa en Lanzarote

El abandono animal siempre ha sido una lacra para nuestra sociedad. El hecho de que se considere y se trate a los animales como ‘objetos’ en lugar de como seres vivos, es uno de los principales problemas con los que se topan las asociaciones que velan por el bienestar de los animales.

Muchas de estas mascotas tienen la ‘suerte’ de llegar a un centro en el que poder salvarles la vida. Sin embargo, otros se quedan en el camino por las inhumanas condiciones en las que se les tiene. Estos animales que llegan, en muchas ocasiones, debatiéndose entre la vida y la muerte, se consiguen recuperar gracias a las distintas asociaciones que luchan por su bienestar. Este es el caso de la protectora de animales SARA, una asociación sin ánimo de lucro que no solo acoge, sino que cuida y protege a los animales que recibe. Una protectora en la que batallan, desde sus inicios, por concienciar a los ciudadanos, entidades e instituciones sobre la importancia de dar alternativas al abandono animal.

Los abandonos no cesan y las protectoras no dan abasto

Obelesa Hernández Barrera, miembro de la Junta Directiva y voluntaria de SARA, asegura “soltar lágrimas con cada uno de los casos que llegan a la Asociación”. Sin embargo, formar parte de este gran equipo, matiza, “también es muy gratificante. Toda esa tristeza se compensa cuando ves cómo se recuperan y recibes el cariño de cada uno”.

Desde SARA realizan actividades para hacer un ejercicio de concienciación que impida que los más pequeños cometan esta clase de errores. “Nosotros damos charlas en los centros educativos de la isla para hacer ver a los más pequeños lo que no se puede hacer con los animales. Yo siempre insisto en que empaticen, hacer ver que a ellos también les duelen las cosas”, insiste Obelesa.

Sin embargo, parece que nada de esto ha sido suficiente. Los abandonos no cesan y las protectoras, que deberían ser solo un refuerzo, no dan abasto. Las instituciones también tienen un papel importante en todo esto, y los ayuntamientos no cumplen con sus obligaciones. “Hace dos años que no se recibimos ayudas, el único que ha cumplido es el Ayuntamiento de Tías. Las instituciones deben involucrarse en la protección animal porque es su competencia”, afirma, no sin cierto desconcierto, Obelesa.

En verano hay muchísimas menos adopciones

Según nos cuenta, “En verano ya no aumentan las cifras de abandono, eso era más bien antes. Ahora, con ínfimas distinciones entre un mes y otro, son abundantes durante todo el año”. Sin embargo, lo que sí sufre un vuelco en estos meses vacacionales son las adopciones. “Lo que verdaderamente cambia en estos meses es la intención de la gente. Hay muchísimas menos adopciones”.

No se trata de un problema puntual, hablamos de casos que se dan prácticamente a diario. “Nadie imagina las condiciones en las que suelen llegarnos los animales. En su mayoría, suelen tener secuelas graves de maltrato. El último caso fue un podenco al que le cogí la mano para acariciársela y que, de forma inmediata, me la apartó con miedo, cerró los ojos y bajó la cabeza. Probablemente jamás pensó que alguien le cogería la mano para ayudarle”, manifestó Obelesa.

Cada vez son más las personas que se desentienden de sus mascotas. “No hay excusa, existen guarderías fantásticas en nuestra isla, también familiares que podrían atenderlos, o incluso amigos. Además, hay hoteles en los que te permiten tener a tu mascota. Un abandono por vacaciones es imperdonable”, apunta la voluntaria.

Tener una mascota conlleva una serie de responsabilidades, algo que no todos entienden. Los animales no son objetos a los que manejar según convenga, son seres vivos que merecen el cariño y el cuidado de quien los tiene. El problema está en la crueldad y la insensibilidad de la gente. Obelesa “espera que, a través de la educación, se enseñe a cuidar a los animales, a empatizar y a ser humanos”.

El abandono animal, una lacra que no cesa en Lanzarote
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