ANÁLISIS
Estudiantes universitarios: la isla rejuvenece en Semana Santa
08 de abril de 2017 (06:00 h.)
Es una oleada. El regreso de los estudiantes universitarios que cursan estudios fuera de Lanzarote rejuvenece la isla durante las vacaciones de Semana Santa.
Comenzó la Semana Santa para el colectivo educativo y la primera imagen que se observa es que los espacios públicos se han rejuvenecido. Unos 22.000 niños y jóvenes abandonan las aulas por unos días y su presencia se nota en las calles, en los centros de ocio y en las playas. Junto a ellos, alrededor de mil docentes dejan de acudir a los centros educativos, aunque muchos de ellos aprovechan estos días para salir de viaje.
En estas fechas también se nota la presencia de jóvenes que cursan estudios universitarios fuera de la isla y que retornan durante unos días antes de afrontar la recta final del curso académico. En torno a 1.500 alumnos estudian en las dos universidades canarias, mientras que el resto lo hace en centros de la Península. En total, más de dos mil jóvenes cursan estudios universitarios fuera de la isla, mientras que alrededor de 600 lo hacen en las instalaciones que la Universidad Nacional de Educación a Distancia ocupa en el antiguo Parador de Turismo. Por último, algo más de 400 está matriculados en las dos escuelas universitarias existentes en la isla: Turismo y Enfermería.
“El coste de formar universitarios detrae de Lanzarote más de 20 millones de euros anuales”
Los planes de los universitarios que retornan estos días a sus casas son muy simples. Un rato, breve, para saludar a la familia y rendir cuentas de los estudios y, de resto, reencuentro con las amistades, horas de playa para recuperar el colorcito perdido en otras latitudes y marcha a todas horas, mucha marcha en los locales de moda. Los jóvenes comienzan a sentirse adultos y apenas dedican tiempo a reconocer los rincones y los aromas de la infancia y la primera adolescencia, salvo que se trate de pedir en casa los platos favoritos.
Detrás de este ir y venir de los universitarios se encuentra la doble insularidad y el enorme gasto que supone para las familias dar educación superior a los hijos. El coste de formar universitarios detrae de Lanzarote más de 20 millones de euros anuales, computando el coste de la matrícula, el alojamiento, la manutención y los desplazamientos. En cambio, las ayudas al estudio son casi testimoniales. Y de colegios mayores mejor no hablar.
“Algunos de estos jóvenes manifiestan sus inquietudes en torno a la Asociación de Estudiantes Universitarios Conejeros, AEUCO”
A fin de cuentas, los jóvenes grancanarios y tinerfeños pueden cursar sus estudios universitarios sin salir de casa, lo que no sucede con los canarios de las restantes islas. Estos deben desplazarse de su tierra natal y costear el alojamiento y la manutención en un entorno que, aunque los curte como personas, los aleja de la estabilidad emocional y el calor afectivo.
Algunos de estos jóvenes manifiestan sus inquietudes en torno a la Asociación de Estudiantes Universitarios Conejeros, AEUCO, que, entre otros fines, se dedica a gestionar la resolución de becas o tomar peso en las decisiones administrativas referidas al ámbito académico”. Pero participar no es lo normal entre los jóvenes. Lo habitual es vivir con relativa despreocupación el período universitario descubriendo las auténticas dimensiones del amor, la responsabilidad o la amistad. No deja de ser una etapa de la vida humana que precede inmediatamente a la madurez, así que ya habrá tiempo de inquietarse por la emancipación y los horarios rígidos si se consigue un empleo o un subempleo.