Frenazo del turismo
25 de marzo de 2019 (07:43 h.)
Con evasivas y evitando que cunda la desmoralización, pero haciendo muecas de fuerza y poniendo velas para que el turismo peninsular supla al internacional. Así es como se está gestionando en la isla el previsible comportamiento de la demanda turística a corto plazo: corriendo hacia adelante y rezando. Como siempre. El año en curso no va a ser bueno para la economía canaria, ni en términos de Producto Interior Bruto y generación de riqueza ni en términos de empleo. La desaceleración de la que vienen advirtiendo distintos organismos internacionales se detecta ya en el sector turístico y en el consumo. Comienza a notarse más en unas islas que en otras, pero así vienen dadas.
El frenazo del turismo arrastrará consigo al conjunto de la economía
Desaceleración: este es el concepto que se maneja. A todas estas, la Confederación de Organizaciones Empresariales (CEOE) de Santa Cruz de Tenerife, acaba de hacer público su informe de perspectivas de la economía canaria, y parece pesimista. La CEOE estima que la economía canaria crecerá solo un 1,2% en este ejercicio, un punto menos que en 2018, y cree que no se creará empleo en el mejor de los casos. El frenazo del turismo arrastrará consigo al conjunto de la economía, un parón que en buena parte se debe a la recuperación de algunos destinos competidores que pasaron por momentos de inseguridad e inestabilidad, como Túnez, Egipto y Turquía. Algo que ya se sabía.
Otra parte del frenazo obedece a la situación de Alemania y el Reino Unido. Ambos son dos mercados esenciales para el turismo en el Archipiélago, y el primero está a punto de entrar en recesión, dice casi todo el mundo, mientras que el segundo está envuelto en la incertidumbre del brexit. Viéndolas venir, las familias han dejado de gastar alegremente por lo que el consumo interno también comienza a resentirse. Ha dado comienzo una nueva espiral que vuelve a poner en evidencia las debilidades de la economía canaria y su dependencia de lo que suceda en el exterior. A corto plazo, sólo el turismo peninsular podría no ya revertir esta tendencia, sino paliar en parte sus impactos negativos. Exacto: hay que rezar con más devoción.