ANÁLISIS

La Granja Agrícola, vocación de parque del Retiro conejero

Aún no lo sabe, pero la Granja Agrícola Experimental del Cabildo de Lanzarote apunta una clara vocación de futuro: erigirse en una suerte de parque del Retiro conejero.

Con cincuenta años de vida a sus espaldas, la Granja Agrícola Experimental es un centro de investigación del agro adscrito al Cabildo de Lanzarote. Su labor se orienta hacia la experimentación agraria y la prestación de un servicio directo de apoyo técnico al agricultor. También impulsa la investigación y el desarrollo de proyectos relacionados con el sector agropecuario.
 
La Granja Agrícola Experimental fue fundada a mediados de los años sesenta del siglo pasado con el objeto de servir de apoyo para el desarrollo del campo isleño. Para ello, el entonces presidente del Cabildo, José Ramírez Cerdá, recurrió a un inquieto Dimas Martín (inquietante, más tarde) para poner en marcha el proyecto. El quehacer de la Granja es impagable, sobre todo en lo concerniente al ingenio aplicado en la adaptación tecnológica al servicio de las características del agro de la isla. Pero, a la vez, con el paso de las décadas, en la Granja se ha ido moldeando un hermoso espacio, un verdadero parque, y es una lástima que no pueda ser disfrutado por la población.
 
Aun no lo sabe, pero la Granja apunta una clara vocación de futuro: erigirse en una suerte de parque del Retiro conejero. De hecho, en alguna ocasión, ha llegado a proponerse abrir al público los fines de semana (y fiestas de guardar) sus aproximadamente 150.000 metros cuadrados de superficie útil, sin contar la que ocupan los centros asociados dependientes de los Servicios Sociales. Y sin contabilizar, tampoco, los terrenos situados al sur de la carretera, la finca piloto de agricultura ecológica, cuya extensión es de tres hectáreas. Esta última finca perteneció a la Caja Insular de Ahorros de Canarias, que desarrolló en ella ensayos de hidroponía. En 1995 pasó a ser propiedad del Cabildo de Lanzarote.
 
“Nos encontramos ante cerca de 200.000 metros cuadrados, el equivalente a unos 20 campos de fútbol. Los terrenos albergan un enorme potencial para compartir su uso actual con un parque”
 
Nos encontramos, en definitiva, ante una propiedad pública de cerca de 200.000 metros cuadrados, el equivalente a unos 20 campos de fútbol. Los terrenos albergan un enorme potencial para compartir su uso actual con un parque, combinando sus actuales funciones con el esparcimiento reglado de la ciudadanía. Árboles (y sombra), espacios abiertos, enarenados artificiales, variedad de cultivos o animales de granja conforman un conjunto singular, llamado a proseguir su tarea original, claro está, pero ¿por qué no abrirlo como lugar de esparcimiento y recreo? Debidamente organizado, claro.
 
A pesar de suponer un importante avance, El bosquecillo, el frágil barranco de Elvira Sánchez y los merenderos municipales surgidos en los últimos años no sacian las necesidades de esparcimiento en contacto con la naturaleza de la población residente. Los merenderos de Tegoyo, Mancha Blanca, Teguise o la Degollada cubren ciertas demandas, al igual que el Bosquecillo, en lo alto del Risco de Famara, que ofrece unas vistas incomparables sobre el Archipiélago Chinijo, pero carece de árboles que se precien.
 
Situado a tiro de piedra entre Arrecife, Tahíche y San Bartolomé, algún día la Granja permitirá que las familias respiren, ejerciendo una función similar al parque del Retiro para los madrileños. Será más tarde que temprano, como casi todo en esta isla.