Mesa redonda en El Almacén sobre su faceta más ideológica y social
Juan Cruz: “César hizo de la raíz una manera de volar, fuera del tipismo"
17 de octubre de 2016 (00:49 h.)
Bajo el título 'El Almacén, cultura y sociedad’ se desarrolló el pasado sábado una mesa redonda para debatir sobre las facetas “más ideológicas y sociales de la historia del centro”, sin olvidar las puramente artísticas, y recorriendo sus distintos momentos.
El pasado sábado día 15 en la sala de proyecciones de El Almacén se celebró una nueva mesa redonda organizada por la Consejería de Cultura del Cabildo de Lanzarote con motivo de la reapertura del Centro de Innovación Cultural El Almacén. En la sala de proyecciones del Centro se reunieron Juan Cruz, Enrique Pérez Parrilla, Ildefonso Aguilar y Gueli Robayna que, moderados por Mario Ferrer y Félix Delgado, conversaron durante hora y media en torno al tema “El Almacén, cultura y sociedad”. En el acto estuvo presente, entre el público, el Consejero de Cultura del Cabildo, Óscar Pérez. Los intervinientes abordaron las facetas más ideológicas y sociales de la plataforma cultural que fue referencia en Canarias durante la década de los setenta, sobre todo, y los primeros ochenta por su carácter innovador, moderno y polifacético.
Juan Cruz, escritor y periodista de El País, inició el debate apuntando que César Manrique, al volver de Nueva York en la segunda mitad de los años sesenta, se propuso “instituir una estima isleña basada en el respeto al paisaje”. A su juicio, el artista quiso “convertir la isla en una plataforma de aprendizaje y de conexión con lo que se hacía y se pensaba en el mundo” para zafarse de una época misérrima. El autor Crónica de la nada hecha pedazos valoró que, en esas circunstancias “El Almacén fue para nosotros como una luz en las Islas”.
El artista Ildefonso Aguilar, que participó en las actividades organizadas en aquellos “años de sequía cultural”, confesó que vivió la apertura de El Almacén “con ansiedad, por contar con un lugar donde expresar y contar las cosas propias”. Tras señalar que el centro privado fundado por César Manrique, Pepe Dámaso, Luis Ibáñez y Gerardo Fontes en 1974 fue el arranque de una generación y un espacio de referencia en todo el Archipiélago, recordó que en sus tres primeros años de vida se mostró como un hervidero de actividades, incluidas las fiestas de carnaval más lúdicas y divertidas. “Siempre había algo en El Almacén”, concluyó.
Enrique Pérez Parrilla, expresidente del Cabildo de Lanzarote, comenzó diciendo que en 1974 “chocaban muchas cosas” de El Almacén, convertido en un verdadera “apuesta por la modernidad” cultural y artística, pero también en punto de encuentro. “César y El Almacén contribuyeron a enseñarnos a ver el mundo de otra forma”, aseguró. El político recordó las reuniones que el partido socialista celebraba en la parta alta del bar y reconoció que el centro liderado por Manrique “fue un espacio de arte, pero también de libertad social y de entender que el mundo era otra cosa distinta a la que nos planteaban”. Como el resto de participantes, puso el énfasis en el papel desarrollado por César Manrique, destacando su “capacidad, entusiasmo y vitalismo” y su carácter de “tío incómodo, que no tenía pelos en la lengua”, un espíritu que logró difundir desde el centro cultural.
Guely Robayna, emprendedora cultural y profesora de enseñanzas medias, perteneciente a la generación más joven que recibió las influencias de El Almacén, señaló que el Centro Polidimensional “marcó a una generación de adolescentes inquietos de principios de los años ochenta del pasado siglo que “sentían el deseo de cambio” y en aquel recinto de rupturas encontraron “vida y modernidad”. Subrayó la generosidad de Manrique, siempre cercano a los jóvenes y reconoció que César le había enseñado “a mirar de otra manera”, algo que se podía traducir en “pasión por la vida”.
En la idea de generosidad abundó Pérez Parrilla quien comentó que el artista lanzaroteño nunca le cobró nada al Cabildo por la creación de los Centros de Arte, Cultura y Turismo.
Por su parte, Juan Cruz quiso resaltar la proximidad de Manrique a la gente de una y otra condición: “César no era un señorito ni con los de arriba ni con los de abajo. Era César Manrique, en sí mismo una categoría de ser”. El conocido periodista apeló al cosmopolitismo de Manrique y se mostró critico con el nacionalismo cultural: “César le dio la vuelta a la palabra raíz, lo que se queda en la tierra y no vuela. César hizo de la raíz una manera de volar, fuera del tipismo. Se relaciona con el Lancelot de Agustín Espinosa. Era un puñetazo contra el tipismo, contra el nacionalismo, contra esa especie de peso muerto que estamos padeciendo ahora. Lo folclórico nos ha hecho mucho daño, el folclore como lo acomodado a lo que ya tenemos. Un peso muerto. La cultura de la autosatisfacción nos ha hecho un daño enorme”, concluyó.
La conversación sobre El Almacén giró a lo largo del encuentro, en numerosas ocasiones, sobre César Manrique. Ildefonso Aguilar lo recordó como el gran defensor de la arquitectura popular y la agricultura de la isla, mientras el político Enrique Pérez Parrilla apuntó que “César descubrió lo que de universal tiene Lanzarote”. Por su parte, Guely Robayna hizo referencia a la memoria ecologista de El Almacén, de donde surgió el primer grupo ecologista de la isla, el CEL, antecedente inmediato de El Guincho: “César nos ayudó a adquirir conciencia del territorio, a cuidar nuestro espacio”.
En la fase final de la mesa redonda, Juan Cruz apostó por la asociación ente cultura y educación, a la vez que reivindicó, una vez más, la apertura cosmopolita: “La cultura es revolucionaria si se junta con la educación. La cultura es un país extranjero, es salir de nosotros. No es lo que hacemos, sino lo que vivimos a partir de lo que hacen otros”. Concluyó con un mensaje optimista: “Nosotros pensamos que porque estamos en un sitio chico no podemos hacer cosas grandes. Y eso no es así”.
La sesión concluyó con un coloquio abierto al público.