Análisis

Los coches, condenados a salir del centro de las ciudades

La polémica suscitada en torno a la reapertura al tráfico en la Avenida de Arrecife, referéndum incluido, nos ha llevado a investigar qué están haciendo las grandes ciudades con el tráfico.

Los seres humanos somos animales de costumbres y nos cuesta cambiar de hábitos. Pero una vez que se consigue cambiar de hábito y se ve el resultado positivo no se vuelve a atrás. Esta es una gran verdad. Esto ya sucedió en Arrecife cuando se cerró al tráfico la calle Real, y hoy a nadie se le ocurre plantear su reapertura a los automóviles.
 
En Lanzarote, los automovilistas aspiran a llegar con sus coches a la puerta de su destino, y, a ser posible, aparcar justo delante. Pero esta aspiración tiende a desaparecer, por irrealizable. Entonces, ¿hay que sacar los coches de las ciudades? Parece que sí, que por ahí apuntan las políticas de todo tipo de ciudades en nuestro entorno cultural.
 
Oslo, con unos 600.000 habitantes y cerca de 350.000 vehículos, decidió que en 2019 será una ciudad sin coches. Del mismo modo que ya no es normal fumar en un recinto público cerrado, el uso innecesario del coche en una ciudad será una reliquia del pasado. Los estudios realizados acreditan cómo la ausencia de vehículos hace los centros urbanos más accesibles y atractivos. No solo mejora la calidad del aire, sino que también mejora el comercio y el consumo.
 
El movimiento de sacar los coches del centro de las urbes también está ocurriendo en otros países de Europa: Reino Unido, Alemania, Bélgica, Dinamarca o Suecia. Como Oslo, la ciudad alemana de Hamburgo -la segunda más poblada del país- borrará los coches del centro en 2034. Esa es la idea del plan Green Network, que implica la construcción de espacios peatonales, carriles bici y zonas verdes que acabarán cubriendo el 40% de la superficie de la ciudad.
 
Londres pretende que en 2020 sólo circulen por el downtown vehículos híbridos y eléctricos. Una zona donde ya se aplica una tasa de atasco que obliga a todos los vehículos a pagar 14 euro) por acceder en coche, de lunes a viernes, entre las 7.00 y las 18.00.
 
París aspira a funcionar sin coches diesel en 2020 y limitar el acceso al centro de la ciudad a coches que no transporten a más de dos pasajeros. Además, aprobó una dura limitación de velocidad 20 km/h en algunas calles de la capital así como el plan denominado “Domingos sin coches”.
 
Más cerca, el centro histórico de la ciudad de La Laguna muestra una gran ebullición ciudadana desde que se cerraron al tráfico sus calles principales, y lo mismo ocurre en Las Palmas de Gran Canaria en las inmediaciones del Parque de santa Catalina o de la calle Triana.
 
Poco a poco el peatón se impone al automóvil, sobre todo porque ocupan más del 50% de los espacios útiles en las ciudades. Y eso, sencillamente, no puede ser. Por eso, cada vez más se arbitran mecanismos para fomentar medios de transporte alternativos como la bicicleta a la vez que se fortalece el transporte colectivo.
 
La posesión y el uso de un coche privado se ha asociado tradicionalmente con el progreso económico y el éxito social, pero cada vez más se le relaciona con algo negativo: congestión, polución, ruido, accidentes, falta de actividad física… El mundo está cambiando: las ciudades con más éxito económico, ambiental o calidad de vida, bienestar son las que tienen menos coches. Arrecife parece no enterarse.