ANÁLISIS
La población reclusa en Tahíche se ha multiplicado por tres en quince años
La población reclusa en Lanzarote se ha multiplicado por tres en quince años, pasando de 141 a 403 personas. El Centro Penitenciario de Tahíche tiene una capacidad para acoger 500 reclusos.
La población reclusa en Lanzarote ascendió 403 personas al concluir 2015, según publica el Centro de Datos del Cabildo Insular. La fuente es el Instituto Canario de Estadística a partir de cifras procedentes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Del total de reclusos, 366 eran hombres y 37 mujeres. Uno de cada diez eran preventivos, y menos del 1 por ciento eran lo que se llama “otros penados”, es decir, arrestos de fin de semana, impago de multas, medidas de seguridad y tránsitos.
Detrás de estos fríos números se oculta la amarga realidad que viven las personas recluidas en el Centro Penitenciario de Tahíche y que, en el fondo, subraya que la cárcel no puede ser la alternativa a las carencias sociales que envuelve a buena parte de los penados. Entre sus paredes se reflejan con claridad los problemas que la sociedad no ha sabido resolver o no ha sabido afrontar, como la droga, las enfermedades mentales, las crisis de familia, el desarraigo, la soledad, el fanatismo o la marginación.
“El Centro Penitenciario de Tahíche se construyó en 1980 y ocupa una superficie edificada de algo más de cuatro mil metros cuadrados”
En 2000 había 141 reclusos, hombres en su inmensa mayoría. Quince años después, los internos se han multiplicado por tres. Sin embargo, una prisión no crece a la misma velocidad que la población que mantiene encerrada. El Centro Penitenciario de Tahíche se construyó en 1980 y ocupa una superficie edificada de algo más de cuatro mil metros cuadrados.
En enero de 2009 tuvo lugar la inauguración de la primera fase de la ampliación de la cárcel. Con la misma se pretendía atender las necesidades de un centro que, por aquellas fechas, llegó a ser el más masificado de España, situación que fue denunciada por los sindicatos ante la fiscalía y los juzgados en noviembre de 2000. Aunque la Ley prevé un interno por celda, sin embargo, la política actual es la de albergar a dos.
Con la reforma a la que fue sometida, la prisión de Tahíche se convirtió en un centro de alta seguridad, aunque en realidad es de bajo perfil ya que los internos no son extremadamente peligrosos. Los de primer grado suelen cumplir sus penas en cárceles de la Península.
“En marzo 2015, CCOO denunció casi el 70 por ciento de las plazas de personal laboral y casi el 8 por ciento de las de funcionarios estaban vacantes”
Por otro lado, la mencionada ampliación del Centro Penitenciario trataba de resolver no sólo la aglomeración que se daba entonces, sino atender a la dispersión que afectaba a los presos residentes en Lanzarote. Por falta de espacio, muchos de ellos se veían obligados a cumplir sus condenas en otras cárceles del Archipiélago o en la Península, alejándolos de sus familias y dificultando su reinserción social.
Pero si el centro no ha alcanzado la plena ocupación teórica, lo mismo sucede con la plantilla. En marzo 2015, el sindicato Comisiones Obreras en la prisión de Tahíche, denunció casi el 70 por ciento de las plazas de personal laboral y casi el 8 por ciento de las de funcionarios estaban vacantes.
Datos y cifras que no aplacan el enorme sufrimiento humano que se produce tanto a un lado como al otro de los muros.