FIESTAS PATRONALES

San Bartolomé, el santo que no quiere salir del ostracismo

San Bartolomé y San Ginés tienen más en común de los que en un principio pudiera creerse, ya que ambas imágenes proceden de Cuba.

San Bartolomé, el santo que no quiere salir del ostracismo

De todas las fiestas patronales que se celebran en la isla, quizá sean las de San Bartolomé las peor paradas en el calendario, ya que coinciden con las de San Ginés, en Arrecife, y su día grande cae en la jornada inmediatamente anterior al 25 de agosto. Siempre ha sido una manifestación que ha discurrido a la sombra de los festejos de la ciudad, aunque a la población de San Bartolomé esta casualidad le es indiferente: allá ellos, allá abajo, en el puerto, con sus apreturas, que aquí arriba, holgaditos, estamos estupendamente. Falta por ver si el santo anhela o no salir del ostracismo festero. Que parece que no.
La imagen de San Bartolomé es conocida como ‘el cubano’ porque procedía de La Habana

San Bartolomé y San Ginés tienen más en común de los que en un principio pudiera creerse. Clermont-Ferrand es el lugar de origen de San Ginés, una localidad situada en centro-sur de Francia, aunque no está muy claro por qué un pequeño puerto del Atlántico situado a casi tres mil kilómetros de distancia decidió adoptar un santo de aquel país como patrono. El caso es que la actual imagen del santo se instaló en 1798 en la antigua ermita, hoy iglesia de San Ginés, tal y como había venido de La Habana, sin barniz ni vestidura. La imagen de San Bartolomé llegó a este pueblo, al que da nombre —aunque sin llegar a competir con la Aldea de Ajey—, ya en el siglo XIX, y es conocida como ‘el cubano’ porque procedía de la ciudad de La Habana, precisamente. Mira tú por dónde…

Llegadas ambas imágenes de la antigua colonia española en el Caribe, cada una cogió su propio camino, que se entrecruza todos los años a mediados de agosto. San Bartolomé porta en la mano derecha un cuchillo y en la izquierda un libro sagrado, y su rostro, ligeramente inclinado, mantiene una actitud suplicante. Pero, ni con el cuchillo pretende ajustar cuentas con el obispo francés, ni con el rostro suplicante implora protagonismo festivo alguno; tan solo parece que aspira a mantener a raya al demonio que se encuentra a sus pies y al que sujeta con una cadena.
 
San Bartolomé se conmemora el 24 de agosto, cuando Arrecife bulle en la víspera de su día grande
San Bartolomé está encantado en su templo. Fue declarado Bien de Interés Cultural con los bienes muebles a él vinculados, con categoría de Monumento, en 2003, después de varias desafortunadas intervenciones de restauración y rehabilitación de algunos recintos de su interior. La iglesia de San Bartolomé data de finales del siglo XVIII y se construye, sobre todo, debido al pequeño tamaño de la antigua ermita y bajo el impulso del Mayor Guerra, quien moviliza a la vecindad a través de una suscripción popular. La parte alta del campanario es de finales del XIX.
 
Los techos de la iglesia son de madera, empleándose para la nave la tipología de dos aguas y de cuatro aguas para el presbiterio y capillas laterales. Dispone de un artesonado muy sencillo de madera. San Bartolomé apóstol evangelizó la India, Mesopotamia y Armenia y su festividad se conmemora el 24 de agosto, cuando Arrecife bulle en la víspera de su día grande. Allá ellos, allá abajo, en el puerto, con sus apreturas, que aquí arriba, holgaditos, estamos estupendamente.

San Bartolomé, el santo que no quiere salir del ostracismo
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