Top Secret. Miércoles 28, septiembre
El Municipal y la Guardia Civil
¿A qué Jefe de Servicio de Guardia de la Policía Local de qué municipio le plantó la mosca la Guardia Civil durante una prueba deportiva? La cosa tiene su guasa y parte de una incorrecta planificación de corte de caminos y carreteras. En concreto de las de la zona norte de la isla durante la celebración del Ironman 70.3. Y conste que nosotros somos de los que entendemos y defendemos este tipo de acontecimientos. Pero no menos cierto es que cada vez exigen mayor esfuerzo a los residentes por las restricciones de movilidad que se imponen. Y que en ocasiones rozan el absurdo, como la acaecida en el episodio que nos soplan.
Atrapados en la Montaña de Haría
Resulta que este sábado, durante la citada prueba, no pocos agricultores de los mal llamados 'de fin de semana' (como si la naturaleza se abstuviera de realizar su ciclo de lunes a viernes) y algún que otro profesional, se las vieron y desearon para poder volver a casa desde la zona conocida como la Montaña de Haría (zona entre el Mirador de Los Helechos y la ermita de las Nieves, para entendernos). El Ironman 70.3 hizo que se cortara el acceso por el Mirador citado, por el cruce de Las Nieves y el que, desde la carretera de El Bosquecillo, te permite llegar a la ermita para luego bajar por 'los militares' hacia La Vega. Sin forma de salir, ni para agricultores que fueron temprano a laborar, ni para residentes que hay en la zona.
Por aquí no se pasa
Y nos cuentan que cuando desde Teguise supieron de esta incidencia, un político de relevancia mandó al Jefe de Servicio de Guardia de la Policía Municipal de ese municipio a tratar de resolver la cuestión. El hombre, que se encontraba en Costa Teguise, tiró para Las Nieves pero se encontró con la sorpresa de que la Guardia Civil le dijo que nones. Que lo hecho, hecho estaba, que fue supervisado y aprobado por eso que llaman la Junta de Seguridad y que no abría ni un acceso a ninguna parte. A raíz de esto nos enteramos de que no estamos ante una situación puntual, sino que parece que son bastante habituales estos desencuentros entre los municipales y la benemérita. Los primeros, digamos, 'más comprensivos' con costumbres y hábitos de los lugareños; los segundos 'más cuadriculados' a la hora de hacer cumplir la Ley. Así estamos.