ECOLOGÍA

La vinagrera, la plaga que invade los paisajes volcánicos

Esta amenaza hace muchos años que se viene denunciando y combatiendo, pero el arbusto sigue a lo suyo, arraigando, creciendo y multiplicándose.

La vinagrera, la plaga que invade los paisajes volcánicos

Una planta endémica canaria, la vinagrera, puede acabar transformando el singular paisaje del Parque Nacional de Timanfaya y sus espacios aledaños. Esta amenaza hace muchos años que se viene denunciando y combatiendo, pero el arbusto sigue a lo suyo, arraigando, creciendo y multiplicándose. También conocida como calcosa, esta planta se desarrolla cerca de las actividades humanas y enraíza con facilidad en cualquier lugar, desde los bordes de los caminos a los barrancos y los muros.

La última voz de alarma la dio el grupo socialista en el Cabildo en junio pasado. Calificó de “problema ambiental de enorme gravedad” la extensión de la especie invasora Rumex lunaria, popularmente llamada calcosa o vinagrera. El arbusto, endémico en Tenerife, Gran Canaria, La Palma y el Hierro, llegó a Lanzarote y ha colonizado zonas importantes de Yaiza y Tinajo, con la consiguiente transformación de los paisajes volcánicos. Los socialistas pedían un plan de choque para mantenerla a raya.
 
Arrancarla en Timanfaya requiere borrar las huellas de los operarios
 
La planta se introdujo en la isla procedente de El Hierro como forraje para la cabaña ganadera pero, con el paso del tiempo, ha ido colonizando los campos de lava del Parque Nacional y zonas limítrofes, entre otras razones debido a la práctica desaparición del pastoreo. A principios de los años 90 del siglo pasado, al saltar las señales de alarma, comenzó a controlarse en las cercanías de las Montañas del Fuego, una tarea muy delicada puesto que requiere borrar las huellas que los operarios dejan en las frágiles laderas de los volcanes.
 
Hace cinco años concluyó una campaña para controlar a la vinagrera en El Chinero, una de las áreas más degradadas de las Montañas del Fuego y donde, ocultas a la mirada de los visitantes, se han mimetizado tradicionalmente las cocheras de los vehículos, el combustible o los motores. En aquella campaña participaron seis trabajadores que dieron cuenta de más de cinco mil plantas y más de cuarenta mil semillas en tan solo tres meses. No obstante, se da por seguro que su completa erradicación es una misión imposible, aunque sí se  puede tener controlada su expansión. 
 
Otra campaña importante tuvo lugar en enero del año pasado, cuando alumnos de la especialidad de Educación y Control Ambiental del IES Zonzamas llevaron a cabo un programa de seguimiento y erradicación de la vinagrera en las inmediaciones del Parque Nacional de Timanfaya. Pero hace falta más, mucho más, con mayor frecuencia y de manera coordinada entre distintas administraciones y organismos públicos, para contener la expansión de esta plaga.

La vinagrera en la medicina popular

La vinagrera es una planta muy conocida en la medicina popular canaria. Es muy común, pues se la encuentra a nivel del mar y a mil metros de altitud, y sus virtudes terapéuticas son reconocidas.

Ante las picaduras ocasionales por ortigas o insectos y para curar llagas, heridas y costras se recurre a la vinagrera. En casos de amigdalitis crónica, las gárgaras e infusiones de flores y hojas producen resultados sorprendentes. Las hojas asadas o majadas se aplican como cataplasma sobre la garganta y pecho inflamados.
 
Una infusión hecha de las hojas es un útil diurético que se usa asimismo como tónico de la sangre. El jugo de las hojas se utiliza como gotas descongestivas de las fosas nasales, mientras que con las raíces en polvo se hace un té que, dulcificado con miel, se usa como expectorante.

La vinagrera, la plaga que invade los paisajes volcánicos
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