Aceite de oliva virgen extra

Vereda de Conil sitúa el aceite de Lanzarote en la vanguardia gastronómica con premio Agrocanarias 2026

El aceite de oliva virgen extra Vereda de Conil, elaborado en Tías, ha sido reconocido en Agrocanarias 2026 con el premio a la Mejor Imagen y Presentación, consolidando el crecimiento del sector oleícola en Lanzarote

El AOVE elaborado en Tías obtiene el reconocimiento a la Mejor Imagen y Presentación en un certamen que reunió 21 aceites de 12 almazaras canarias

El aceite de oliva virgen extra Vereda de Conil, elaborado en el municipio de Tías (Lanzarote), ha sido reconocido por el jurado del Concurso Oficial de Aceites de Canarias Agrocanarias 2026 con el premio a la Mejor Imagen y Presentación, en una edición que reunió a 21 aceites de oliva virgen extra procedentes de 12 almazaras del archipiélago.

El certamen, organizado por el Gobierno de Canarias y celebrado en la isla de La Gomera, se consolida como una cita clave para poner en valor la calidad de los aceites de oliva virgen extra producidos en Canarias, reflejando el crecimiento y la evolución de este sector en las islas.

Este evento pone de relieve no sólo la calidad del producto, sino también la importancia de la identidad, la presentación y la apuesta por elaboraciones de kilómetro 0 en el mercado agroalimentario actual.

Más allá del reconocimiento individual, el premio refleja una evolución significativa en la isla. Lanzarote, tradicionalmente vinculada al prestigio de sus vinos y quesos, comienza a destacar también la excelencia de su aceite de oliva virgen extra.

En un territorio marcado por condiciones singulares: sus suelos volcánicos, su escasez de agua y la influencia del viento.

Lanzarote demuestra nuevamente su capacidad para sublimar las materias primas.  Tal como ya ocurrió con los vinos y los quesos, se refuerza la idea de Lanzarote como una tierra que magnifica lo que cultiva desde la cercanía y la sostenibilidad del kilómetro 0.

Cabe destacar que el aceite de oliva virgen extra representa la máxima categoría de calidad dentro de los aceites de oliva. Esta clasificación implica que el producto se obtiene exclusivamente mediante procedimientos mecánicos, sin procesos químicos ni refinado, y que conserva intactas sus propiedades naturales. Además, debe cumplir estrictos parámetros físico-químicos y superar una evaluación sensorial que garantiza la ausencia de defectos y la presencia de atributos positivos como el frutado, el amargor y el picor.

Colección Vereda de Conil 

En el caso de Vereda de Conil, la propuesta estética traslada al consumidor la singularidad del paisaje lanzaroteño y el carácter del proyecto, reforzando su posicionamiento desde el primer contacto con el producto.

Detrás de este aceite de oliva virgen extra se encuentra un proyecto familiar vinculado al territorio y a una apuesta sostenida por la agricultura en la isla. La finca, gestionada de forma directa por sus impulsores, refleja un compromiso con la calidad, el cuidado del cultivo y la adaptación a las condiciones locales.

El proyecto cuenta además con el asesoramiento de la ingeniera técnica agrícola Tanaria Rodríguez Díaz, especialista en el cultivo del olivo y en la elaboración de aceites, lo que refuerza el enfoque técnico y la búsqueda constante de excelencia en el proceso productivo.

En este sentido, “la obtención de un aceite de oliva virgen extra de alta calidad requiere un control exhaustivo de todo el proceso, desde el manejo del cultivo hasta el momento exacto de recolección y la correcta extracción. En condiciones como las de Lanzarote, la adaptación y el conocimiento técnico son clave para conseguir un producto con identidad propia y máxima calidad”.

Campo de olivos

La variedad picual cultivada en la finca muestra una notable capacidad de adaptación a las condiciones de Lanzarote —suelos volcánicos, escasez de agua y la influencia constante del viento—, dando lugar a un aceite de oliva virgen extra con personalidad propia. Entre sus características destacan su intensidad aromática, sus notas verdes y herbáceas, así como sutiles matices minerales que evocan el origen volcánico del cultivo.

Este reconocimiento evidencia además un cambio en el panorama agroalimentario insular: junto a vinos y quesos, el aceite de oliva virgen extra se posiciona en la vanguardia de los productos agroalimentarios de Lanzarote, reforzando una gastronomía de calidad ligada al territorio.

El premio obtenido en Agrocanarias 2026 subraya, en definitiva, el papel de la presentación como elemento clave para conectar con el consumidor y poner en valor el trabajo, la identidad y el origen que hay detrás de cada botella.