Eclipse desde Canarias

Daños irreversibles por mirar al sol en el eclipse: la radiación llega a los ojos

Imagen de un eclipse del Astrofísico de Canarias. Foto de archivo
En algunos casos, el daño puede ser irreversible, advierten los oftalmólogos, que precisan que la única forma segura de mirar directamente el eclipse es utilizar gafas o visores diseñados específicamente para la observación solar

Oftalmólogos del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria han recordado que es extremadamente peligroso mirar directamente al sol durante el próximo eclipse, puesto que la reducción de la luz hace que la pupila se dilate y una mayor cantidad de radiación penetra en el ojo, lo que puede causar daños irreversibles.

Esta exposición puede provocar una retinopatía solar, una lesión de la retina que afecta especialmente a la mácula, la zona responsable de la visión central y el daño puede producirse sin dolor ni síntomas inmediatos, por lo que la persona puede no ser consciente de la lesión en el momento de la observación, según ha informado la Consejería de Sanidad en una nota.

Explica que los síntomas pueden aparecer horas o días después e incluyen visión borrosa, una mancha en el centro del campo visual, deformación de las imágenes, alteraciones en la percepción de los colores y disminución de la agudeza visual.

En algunos casos, el daño puede ser irreversible, advierten los oftalmólogos, que precisan que la única forma segura de mirar directamente el eclipse es utilizar gafas o visores diseñados específicamente para la observación solar, que cumplan la normativa EN ISO 12312-2 y dispongan del correspondiente marcado CE.

La observación debe realizarse durante periodos breves e intermitentes y en el caso de los niños, los oftalmólogos insisten en que es necesaria la supervisión permanente de una persona adulta para garantizar que utilizan correctamente las gafas y que no miran directamente al sol sin protección.

Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, no permiten observar el eclipse de forma segura y tampoco deben utilizarse radiografías, cristales ahumados, filtros caseros o cualquier otro tipo de dispositivo que no esté específicamente certificado para la observación solar.

Si se emplean telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas, será necesario colocar filtros solares específicos en la lente frontal del dispositivo.

Las gafas de eclipse no ofrecen protección suficiente cuando se mira a través de estos instrumentos, ya que la concentración de la radiación puede dañar tanto el filtro como los ojos, añaden.

También advierten los oftalmólogos sobre el cuidado de los ojos en verano, pues una de las lesiones vinculadas a la exposición solar es la queratitis actínica o fotoqueratitis.

Se trata de una quemadura de la córnea provocada por la radiación ultravioleta, que puede aparecer varias horas después de haber estado expuesto al sol y manifestarse con dolor intenso, lagrimeo, enrojecimiento, inflamación de los párpados, sensación de arena y una elevada sensibilidad a la luz.

Recuerdan que, aunque el cuidado de la vista debe mantenerse durante todo el año, durante la época estival los ojos permanecen más expuestos a la radiación solar, el calor, el aire acondicionado y el agua de piscinas y del mar, aumentando el riesgo de padecer sequedad ocular, irritaciones, conjuntivitis, queratitis e infecciones.

Estas patologías son especialmente frecuentes entre los niños, las personas mayores, los usuarios de lentes de contacto, las personas con ojo seco o sometidas recientemente a una intervención ocular, además de quienes pasan muchas horas expuestos a la radiación solar.

La exposición continuada a la radiación ultravioleta también se relaciona con la aparición de cataratas, pterigium, pingüéculas y otras alteraciones de la superficie ocular.

Por este motivo, la protección debe mantenerse desde edades tempranas debido a que los ojos de los niños son especialmente sensibles a la luz solar, porque sus estructuras oculares todavía no filtran la radiación de la misma manera que las de los adultos.

Recomendaciones durante el verano

Entre las principales recomendaciones, los médicos aconsejan principalmente evitar la exposición durante las horas de mayor intensidad solar, además del uso de gafas de sol homologadas, con marcado CE, y un filtro grado 3 o 4 que son los más adecuados para las actividades propias del verano tales como playa o montaña.

Los facultativos del Hospital La Candelaria también aconsejan evitar que el aire acondicionado incida directamente sobre los ojos y utilizar lágrimas artificiales cuando sea necesario, especialmente en personas con sequedad ocular o que emplean lentes de contacto.

Otra de las recomendaciones es utilizar gafas de natación o de buceo y evitar abrir los ojos bajo el agua sin protección, tanto en piscinas como en el mar, ya que el cloro, la sal y otras sustancias pueden irritar la superficie ocular y causar enrojecimiento, escozor, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño en los ojos.

Además, es importante aclarar los ojos con agua limpia tras el contacto con el agua de la piscina o del mar y evitar prácticas como compartir toallas, tocarse los ojos con las manos sucias o utilizar pañuelos y gasas empleados por otras personas, debido al riesgo de transmisión de conjuntivitis e infecciones.

Las personas usuarias de lentes de contacto no deben bañarse con ellas puestas, puesto que los microorganismos presentes en el agua pueden adherirse a las lentillas y provocar infecciones corneales graves como la infección por acantameba, que puede resultar especialmente difícil de tratar y llegar a comprometer de manera permanente la visión.

Los especialistas explican también que en viajes largos en avión es aconsejable retirar las lentillas para evitar que se resequen.

Tampoco se recomienda tomar el sol con lentes de contacto, ya que el calor, la reducción del parpadeo y la falta de hidratación pueden favorecer la aparición de úlceras corneales o hacer que la lentilla quede adherida a la córnea.