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LUGARES

Barranco de Elvira Sánchez, la joya de la botánica lanzaroteña

Al fondo, el barranco de Elvira Sánchez (Fotos: JL Carrasco).
MAP 18/8/2019

El macizo de Famara alberga el mayor número de plantas exclusivas por kilómetro cuadrado de todo el ámbito europeo. En un espacio tan excepcional para la flora discurre el barranco de Elvira Sánchez, que arranca de las inmediaciones del Bosquecillo y viene a morir en el Valle de Haría, en las inmediaciones de la vertiente norte de las curvas de Malpaso. El macizo de Famara es un santuario para la botánica y el barranco de Elvira Sánchez es su mejor expositor.

Bajo el segundo mandato de Nicolás de Páiz (1987-1991), el Cabildo adquirió más de un millón de metros cuadrados de terrenos en el barranco de Elvira Sánchez. La idea era crear en la hondonada un Jardín Botánico que llevaría el nombre de Estanislao González Ferrer (Lanzarote, 1930-2000). Se pretendía así tributar homenaje a este experto en la flora de la isla y cuya contribución fue esencial, como responsable botánico, en la creación del Jardín de Cactus en estrecha colaboración con César Manrique. Estanislao se encargó de la selección y recolección de las plantas suculentas.
 
En aquellos años, el proyecto de Jardín Botánico registró otros avances. Se construyó en la zona un pequeño centro de interpretación, de unos 200 metros cuadrados de superficie, cuya función principal sería contribuir al estudio y conocimiento de la flora de Lanzarote. En el Vivero de unos 1.000 metros cuadrados, situado en la Granja Agrícola Experimental y creado a petición de Estanislao González, se venía reproduciendo flora autóctona con el objetivo de ir repoblando el barranco de Elvira Sánchez, futuro Jardín Botánico insular. Sin asesoramiento, Lalo Betancort, Alejandro Perdomo Placeres, Carlos Toribio y Guillermo Perdomo recolectaron semillas y realizaron infinidad de ensayos hasta que reprodujeron en el Vivero más de cincuenta especies distintas. Muchas plantas se destinaron a repoblar los márgenes de carreteras.
 
La flora de Lanzarote contabiliza 16 endemismos insulares, es decir, plantas que sólo existen aquí, a los que se suman más de setenta endemismos canarios. La mayor parte se localiza en el Risco, cuya altitud, orientación, aislamiento ecológico y difícil acceso posibilitan la presencia de la mayoría de los ejemplares exclusivos registrados. El barranco de Elvira Sánchez forma parte de este ecosistema, con la peculiaridad de que aquí se encuentra, de forma accesible, la mayor parte de la vegetación endémica que singulariza Famara. De ahí su elección para situar el Jardín Botánico.
 
En esta zona se realizó una discutible repoblación, tiempo ha, con especies foráneas como acacias y dos variedades de pinos: canarios y carrascos. La parte baja del barranco, de laderas de pendiente moderada, ha sido utilizada históricamente como terrazas de cultivo, hoy prácticamente abandonadas, aunque dio lugar a un paisaje humanizado de gran belleza. 
 
¿Qué fue de todo eso casi treinta años después? Como tantas veces en esta isla, la falta de continuidad y la ignorancia, o ambas, han ido enterrando aquella iniciativa. El Vivero desapareció y los ejemplares autóctonos plantados en los márgenes de las carreteras han ido sustituyéndose por plantas foráneas. Estanislao Gonzalez, Alejandro Perdomo, Guillermo Perdomo y Agustín Pallarés, que tenían por costumbre salir al campo para reconocer y registrar la flora que se encontraban, hace años que no recorren la isla juntos, como es natural. Pero los discípulos y amigos de Estanislao González descubrieron una planta y, en su honor, la llamaron Helianthemum gonzalezferreri. Quizá algún día concluya el proyecto, pero, mientras tanto, don Estanislao ya forma parte de la historia de la botánica.
El Jardín Canario y el Botánico

En Canarias sobresalen dos jardines botánicos. El Jardín Canario ‘Viera y Clavijo’ se encuentra en Gran Canaria y lleva el nombre del pionero de las Ciencias de la Naturaleza en el archipiélago. Está dedicado principalmente a las flores y plantas endémicas de las siete islas, incluyendo además especies de la Macaronesia. Fundado en 1952, ocupa una extensión de 27 hectáreas.

El Jardín Botánico de Puerto de la Cruz, conocido como ‘El Botánico’, tiene sus orígenes en 1788. Los científicos recolectores en las colonias españolas del Nuevo Mundo debían de reunir plantas exóticas en este jardín para, después de un período de aclimatación, trasladarlas a los jardines reales de Madrid y Aranjuez. De ahí su nombre de Jardín de Aclimatación.

7 Comentarios

Si tuviéramos autoridades con fundamento hace años que Lanzarote contaría con un Jardín Botánico, pero aquí parece que de las plantas sólo interesa saber si se fuman. Lamentable.
Estanislao González Ferrer, otro olvidado por la secular y devastadora ignorancia isleña.
No olvidemos otras iniciativas singulares y modestas pero que sobreviven como en Huerto de las Flores de Agaete. Sorprende que el Cabildo no lidere la isla en lo que verdaderamente importa para todos y todas y no para una minoría...
A ver si ahora con toda esta mierda de los piromanos, nos hacen un favor, y el Cabildo e instituciones menores hacen un plan de reforestación de flora autóctona para todo el risco de Famara y Valles de Haria.
Me pregunto si el matao que le prendió fuego lo hizo por xenofobia a las especies no autóctonas, ignorando que las especies no autóctonas pueden jugar un papel fundamental en la supervivencia de las especies autóctonas de cara al cambio climático. Como ecologistas es nuestra responsabilidad no simplificar las interacciones entre organismos a: autoctono bueno, de fuera malo. Es mucho mas complejo y existen muchas excepciones, y si no lo transmitimos al resto de la sociedad corremos el riesgo de que se cometan verdaderas barbaridades.
El "matao" ese prendió fuego a esa zona por ignorancia y vandalismo, aprovechando el efecto llamada del incendio en Gran Canaria. Ese excremento humano no sabrá ni el significado de autóctono. Se debería apoyar la plantación de flora autóctona,no foránea, y no es cuestión de xenofobia *vegetal*, sino de sentido común.
Lo siento, pero en la ciencia no tiene cabida el pensamiento heurístico de la apelación al sentido común. Existen infinidad de ejemplos de teorías nada intuitivas, como es la relatividad o todos los fenomenos descritos como paradojas. Aunque cualquier libro de texto del campo de la biologia de la invasion describe la situacion de forma matizada y sin recurrir a absurdas reglas generales.

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