Paulino Rivero

Hagámoslo mejor

2/8/2020
Este verano está siendo diferente. La COVID-19 está sacudiendo sanitaria y económicamente al mundo y Canarias no es una excepción. La tradicional imagen veraniega de nuestros pueblos y playas con multitudes despreocupadas, moviéndose con espontaneidad en una atmósfera festiva ha sido sustituida por el absoluto protagonismo del virus y por las medidas impulsadas para contenerlo. El jolgorio de las fiestas de nuestros pueblos ha sido sustituido por la inquietud que generan los rebrotes que asoman por todo el país. Las imágenes inéditas de nuestros principales núcleos turísticos, con hoteles y negocios cerrados y ausencia de vida en las calles, nos han arrojado en un escenario tan inesperado como desconcertante. Ha habido otras crisis que han afectado a la llegada de turistas, pero ninguna que nos haya llevado a la desolación que nos está dejando ésta.
Levantado el estado de alarma a finales del pasado mes de junio, las calles y espacios públicos empezaron a recobrar la vida
 
Hemos visto nuestros aeropuertos con tanta gente que apenas se podía caminar; en algunos periodos con menos gente, pero jamás con la estampa ruinosa que han estado dando desde el pasado mes de marzo. Entre nuestros recuerdos del pasado no encontraremos ninguno en el que nos encontremos Las puertas de entrada y salida de las Islas —los puertos y aeropuertos— con bares y tiendas cerrados a cal canto, envueltos en la melancolía y pesadumbre que nos está dejando el coronavirus.
 
Levantado el estado de alarma a finales del pasado mes de junio, las calles y espacios públicos empezaron a recobrar la vida. Sin confiarnos en exceso y con bastante prudencia la actividades económicas, deportivas y sociales poco a poco se fueron abriendo al camino que conduce hacia la llamada nueva normalidad. La recuperación de la confianza, que comenzó en las últimas semanas de junio, llegó acompañada de las noticias que diariamente reflejaban una considerable disminución del número de fallecidos, de hospitalizados y de infectados por el virus. Sin embargo, apenas un mes después la preocupación e inquietud vuelve a ganarle terreno a la ilusión y esperanza que empezábamos a compartir.
 
Otra vez, cada mañana, las noticias apuntan datos negativos de la evolución de la pandemia en España. La tendencia es preocupante si la comparamos con los alentadores datos con los que cerramos el estado de alarma; más fallecidos, más hospitalizados y más contagiados. La evolución de los datos sanitarios están teniendo un brutal impacto en las actividad económica. Particularmente Canarias ve frenada su recuperación económica por la evolución negativa que está teniendo la pandemia en el conjunto del país.
El futuro laboral inmediato y del bienestar de decenas de miles de canarios depende de que el turismo empiece
 
La decisión tomada por el Gobierno del Reino Unido ha disparado la incertidumbre en los mercados turísticos, dejando a la economía de las Islas en una situación dramática, con la respiración contenida. Si bien las protestas de los operadores británicos con intereses en el turismo exterior abre una puerta a la esperanza —en el objetivo de que el Gobierno de Johnson flexibilice las condiciones para que sus conciudadanos viajen a las islas— la decisión de Londres imponiendo cuarentena a los turistas que regresen de España han provocado que en Canarias salten con razón todas las alarmas.
 
El principal factor para que el turismo vuelva a oxigenar la economía canaria es, junto al clima y el paisaje, los buenos datos sanitarios que ofrecen las islas en la lucha contra la pandemia. El futuro laboral inmediato y del bienestar de decenas de miles de canarios depende de que el turismo empiece a tirar de nuevo del resto de las actividades económicas. Por lo tanto, no fallemos por la parte que nos corresponde a nosotros.
 
Junto a un más estricto y severo control por parte de las autoridades para que todos cumplamos con las medidas impulsadas para luchar contra la pandemia, es necesario un mayor compromiso individual para vencer al virus. Identificados los focos donde se están produciendo los nuevos contagios, se echan en falta medidas gubernamentales más contundentes para controlarlos. Está en juego la salud, el bienestar y la economía de los que aquí vivimos. A los canarios no nos basta con hacer bien las cosas. Necesitamos hacerlas mejor que los demás para generar la confianza sanitaria que nos permita remontar económicamente.

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