Los errores propios

Paulino Rivero
19/9/2021

Una de las mayores debilidades que hemos tenido los canarios  (y seguimos teniendo) a la hora de defender que se nos trate por parte del Estado con justicia es nuestra falta de unidad. El mar que separa las Islas fue siempre un gran obstáculo; sin embargo, con la auténtica revolución que se han impulsado las comunicaciones aéreas, marítimas y telemáticas, de años a esta parte el Archipiélago se ha convertido en un espacio de oportunidades. 

Tampoco contribuyó a la construcción nacional de Canarias –más bien al contrario– unos medios de comunicación muy insularizados. La aparición de la Radio y Televisión Canaria estimuló a los medios radiofónicos, prensa y televisión a dar un mayor protagonismo a la información archipielágica. En esa dirección, los empresarios canarios empezaron a ver oportunidades de negocio en otras islas, provocando que de forma progresiva se fuera desinflando el egoísmo económico insular. En definitiva, las comunicaciones entre Islas, la globalización la información y la visión estratégica de los intereses empresariales han ayudado que la canariedad crezca junto al orgullo de pertenencia al lugar que nos vio nacer.

Mucho han tenido que ver con el crecimiento del sentimiento de canariedad los partidos políticos no dependientes de Madrid, especialmente la generosidad que demostraron cinco formaciones netamente canarias en 1993, dejando a un lado los egoísmos personales y favoreciendo la unidad de acción en defensa de los intereses de nuestras Islas.

Ante la miopía, el desconocimiento, el desprecio y la soberbia con la que el Gobierno de España trataba al Archipiélago, las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), Izquierda Nacionalista Canaria (ICAN), Asamblea Majorera (AM),el Partido Nacionalista Canario (PNC) y el Centro Canario Independiente (CCI) dejaron a un lado las diferencias que tenían e impulsaron la creación de una fuerza política de gobierno y capaz de influir en las decisiones estatales que afectaban a las islas. Nació Coalición Canaria.

Durante veintiocho años lCoalición Canaria protagonizó la política de nuestro archipiélago y dio protagonismo a la defensa de los intereses canarios en Madrid. El peso y espacio que ha tenido el nacionalismo canario durante casi tres décadas ha sido observado con recelos, preocupación y una cierta envidia por los partidos de ámbito estatal en Canarias, supeditados y limitados a lo que su organización en Madrid le indica.

Lamentablemente, en estos momentos el nacionalismo canario está viendo limitado su espacio de influencia tanto en Canarias como en Madrid; no por errores forzados por los oponentes políticos, sino por errores no forzados, por equivocaciones en las que han incurrido los propios nacionalistas. 

La construcción y consolidación de una fuerza canaria, sin dependencia de Madrid, de amplia base social, que pueda influir en mejorar el bienestar de los que en las Islas vivimos, capaz de exigir un tratamiento justo y equitativo al Gobierno español en todo lo que nos afecta, no es tarea fácil. Exige generosidad y altura de miras. Exige la generosidad que tuvieron los líderes de las cinco formaciones políticas que hace veintiocho años renunciaron a sus proyectos personales en favor de los intereses de todos los que aquí vivimos.

Es absolutamente incontestable el papel protagonista que ha tenido Canarias en la política de Estado y el respeto que en ese ámbito se ganó.

Desde esa plataforma de influencia en Madrid, las infraestructuras, la sanidad, la educación, los servicios sociales o el transporte interinsular y con el exterior, tuvieron el desarrollo que no habían tenido en siglos.

Ahora, casi tres décadas despues del nacimiento de Coalición Canaria, la falta de visión estratégica y los egoísmos de algunos dirigentes nacionalistas no deben frustrar las expectativas creadas en una buena parte de la sociedad canaria para avanzar en la unidad de acción en defensa del reconocimiento a nuestra diferencia.

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