Opinión

Tan sencillo y difícil como el diálogo

paisaje lanzarote
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Tan sencillo y difícil como el diálogo

Nunca es tarde si la dicha es buena, es de las frases más recurrentes del refranero popular, y es muy cierto, cuando hay dificultades para conseguir un objetivo o tardamos en emprender una misión y llega el momento, es bienaventurada, así sintamos que hemos perdido tiempo o no hayamos hecho lo suficiente para dar el paso.

La isla de Lanzarote cumple en 2023 treinta años de haber sido declarada Reserva de la Biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). La UNESCO es el organismo de la ONU dedicado a conseguir el establecimiento de la paz mediante la cooperación internacional en los ámbitos de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación e información.

La misma UNESCO lanza un SOS a través de su base de datos que pone en evidencia la desigualdad en nuestro planeta:  771 millones de niños y jóvenes carecen de conocimientos básicos de lectura y escritura, 69 millones de docentes deben ser contratados para lograr la educación primaria y universal en 2030 y 244 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar en todo el mundo. Aterrador.

En Lanzarote no tenemos esas carencias tan flagrantes, aunque hay que mejorar mucho los índices de calidad educativa, pero nos topamos de bruces con una triste realidad. Han pasado tres décadas de la declaración de la Isla como Reserva de la Biosfera y ahora es cuando los sectores público y privado reconocen que tienen  disposición mutua para sentarse a dialogar e intentar alcanzar un consenso sobre el modelo de Isla que queremos bajo la premisa de que un mayor crecimiento turístico es inviable e insostenible. Tan educados que somos y no hemos sido capaces como seres racionales de dialogar. Como dicen en Canarias, abre el ojo y desparrama la vista.

El cambio climático puso la soga en el cuello al planeta y no queda otra que hablar y debatir y tomar acciones con propósito de enmienda, y es el momento, no hay lugar a dilación.  Fue la principal conclusión del coloquio ‘Colaboración público – privada: hacia un modelo participativo en el que prime el interés general’  que moderé hace pocos días a propuesta del Área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Yaiza. Estuvieron representantes de colectivos de la ciudadanía, administraciones públicas, organizaciones empresariales y el Consejo de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote, representado por su directora – gerente, la bióloga Ana Carrasco.

La misma UNESCO nos recuerda que cada año que pasa se hace más patente la urgencia de abordar los problemas medioambientales; tenemos solo un planeta, está en peligro y por tanto tenemos la necesidad de diseñar y crear un mundo verdaderamente compartido.

Las reservas de las biosferas demuestran que es factible vivir en un territorio, en este caso muy limitado en extensión como Lanzarote, y establecer al tiempo una relación sostenible y armoniosa con el medio natural. La teoría ha sido muy bonita y con buenos resultados reconocidos internacionalmente, pero hay que renovar compromisos porque las páginas del libro se agotan, y con mayor razón si la UNESCO anima a otros territorios a inspirarse en la soluciones ya aplicadas en ellas para construir un desarrollo sostenible.

Por primera vez sectores empresariales potentes de la Isla aseguran públicamente que un mayor crecimiento nos lleva al colapso. El crecimiento turístico conlleva aumento de puestos de trabajo, de dudosa cualificación y remuneración, pero también mayor consumo de recursos naturales, como el bien escaso del agua, mayor consumo de energía, más generación de residuos, más circulación de vehículos y más infraestructuras educativas y sanitarias para atender bien a la súper población.

La celebración de tres décadas de la declaración de la Reserva de la Biosfera parece el escenario idóneo para establecer decisiones de consenso que en cualquier caso necesitarán de altas dosis de generosidad, escucha y comprensión por todos los actores, incluyéndonos nosotros los ciudadanos. Estamos en diciembre, el tiempo vuela y la situación apremia.

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