Opinión

De árboles, servicios públicos, el día de la tierra y el libro

De árboles, servicios públicos, el día de la tierra y el libro

El jueves 22 de abril se celebró el día de la tierra. Se supone que para Lanzarote debería ser un día importante, por su denostada y olvidada condición de reserva integral de la biosfera. Se supone también, que esta identificación debería de hacernos reflexionar sobre cómo vivimos e interactuamos con el medio natural, generando vías de debates que lleven a la sociedad insular a vivir de una manera sostenible con el territorio. Ahora miremos hacia Arrecife, una de las maneras de observar la dedicación, concienciación e implicación de la política y sociedad de una población con su medio, es mirar el estado de sus recursos y servicios públicos. Comencemos por una serie de puntos claves que a mi entender fallan en la ciudad.
 
 
Arbolado público y zonas verdes: 
 
Si miramos Arrecife a vista de pájaro, las zonas verdes son escasas y por zonas verdes no me refiero solamente a áreas arboladas, quiero hacer referencia a aquellas zonas públicas donde la vegetación sea la protagonista, lugares donde el esparcimiento y la interacción de las personas con el medio natural sean una realidad. En Arrecife sobra el asfalto, el hormigón, las aglomeraciones de vehículos entre otras muchas cosas. Falta verde, lugares de sombra y de sosiego. También puntualizar la falta de calles peatonales, murales y zonas de tránsito seguras. 
 
Nuestra ciudad debería tener una evento anual auspiciado por las instituciones donde la sociedad se involucre en la revegetación activa de los jardines, así como de las zonas o solares públicos en desuso. Sería una oportunidad de generar un nuevo tipo de festividad adecuada a los tiempos que corren, donde la ecología y la sostenibilidad sean los principios protagonistas. 
 
Es cierto que se están realizando actuaciones de mejora, como la que se está efectuando en la calle Tenderete de Argana Alta, ¿se seguirá por este camino a pesar de la opinión y política troll?
 
 
Estructuras comunitarias, centros socioculturales, bibliotecas y dotaciones sociales:
 
La pandemia ha evidenciado una realidad incómoda, nuestra ciudad tiene una tasa de paro y un alto porcentaje de personas que no llegan a final de mes, lo que lo hace una realidad inadmisible e inhumana. Muchas veces esta circunstancia se pasa por alto, pero hay mucha gente que no tiene a dónde ir ni qué comer. Arrecife no dispone siquiera de un comedor social, tampoco de un albergue público. Las personas que menos tienen necesitan que se les cuide y se les ayude a salir adelante. ¿Cómo van a encontrar trabajo si no se brinda la ayuda necesaria para que estas tengan una vida digna?
 
Los centros socioculturales al igual que el centro cívico no han de ser espacios privativos, han de ser lugares en los que se pueda estar, donde invite a las distintas vecindades de la ciudad a debatir y hablar para solucionar y demandar mejoras en sus barrios. Aquellas zonas poblacionales que se organizan, quieren mejoras e interactúan con las distintas comunidades, son las que acaban luchando y demandando mejoras cívicas. Todo lo anterior hace crecer la humanidad y hacer más fácil el hecho de tener una vida plena. 
 
Hoy día 23 es el día del libro y es un día para reflexionar sobre nuestras bibliotecas. ¿Realmente tenemos suficientes infraestructuras como estas en Arrecife? Las pocas que existen así como las zonas de estudio disponibles rozan la masificación. Tenemos que empezar a generar no solo espacios de préstamos de libros sino también construir más zonas de estudio, trabajo, proyectos y laboratorios ciudadanos. Los barrios han de tener sus bibliotecas pero también espacios donde las personas puedan estudiar o crear proyectos.
 
Arrecife es una ciudad centralizada, todo ocurre en su núcleo y las zonas poblacionales giran de manera marginal en torno a ese punto. Es en los barrios donde más habitantes residen, pero donde menos infraestructuras hay. Hay una necesidad en disponer de las dotaciones necesarias para crear un entramado urbano más justo. 
 
 
Movilidad, bicicleta y transporte público:
 
No sé si ustedes, queridos lectores, han hecho el ejercicio de transitar entre los barrios de Arrecife, si lo han hecho encontrarán que hay zonas increíbles, pero otras totalmente aisladas y desconectadas. Arrecife no es una gran ciudad, tampoco es extensa y de manera general, es una urbe cohesionada. Esto significa que debería de ser fácil transitarla y moverse por sus distintas zonas y barrios… pero nada más lejos de la realidad. Para ir caminando entre las distintas zonas de la ciudad hay que ir por aceras en mal estado, peligrosas y con obstáculos incoherentes. Dudo mucho que nuestra ciudad sea un lugar agradable para las personas con movilidad reducida. Es una ciudad que, más que para las personas, está hecha para los coches.
 
Si caminar es una odisea, encontrar carriles bicis que conecten los barrios, por ejemplo, entre Argana Alta y el barrio de La Vega, se vuelve un viaje al Cocito más dantesco, no solo por la escasa y deficiente infraestructura viaria dedicada a este fin, sino por la nula creación de campañas de concienciación que hagan comprender a los conductores de bicicletas la importancia de seguir las normas de circulación. Realmente existe un problema de educación vial y señalética. Arrecife tiene todo para ser una ciudad ciclable, se ha de posicionar en el entorno Canario como un ejemplo de adaptación a los tiempos que corren. 
 
¿Y el transporte público? Ineficaz e irreal. Desconectado de las necesidades de la población, lo que lo hace casi inexistente. Estos son los adjetivos que definen el actual servicio de transporte público de la ciudad. Adelantaré algunas de las conclusiones de este artículo de opinión, la opción más inteligente no es privatizar ni externalizar el servicio, es la de que el Ayuntamiento junto a las zonas urbanas limítrofes de la ciudad, creen un consorcio de transporte público. Una empresa que atienda las necesidades reales de los ciudadanos. Y volviendo al tema anterior ¿es tan complicado crear un servicio municipal de préstamo de bicicletas?
 
 
Mercado, Mercadillos y zonas de comercio de proximidad:
 
Si atendemos a uno de los sectores que deberían potenciar la economía local es el comercio de proximidad y de km0, donde la gestión pública brilla por su ausencia. En una ciudad en la que la industria es ya inexistente, la promoción y ayudas a las pequeñas empresas y pequeños comerciantes debería de ser la norma y no una utopía como la de Tomás Moro.
 
Todas las ciudades avanzadas que miran al futuro tienen y disponen de una red de mercados públicos, y en Arrecife, solo vislumbramos grandes superficies y cadenas. Los centros públicos dedicados a la innovación, promoción y ayuda al comercio de proximidad generan un entorno productivo y resistente ante los embates de las posibles crisis económicas. La gestión pública crea un servicio social, capaz de ayudar a las y los vecinos a crear negocios solventes con los que generar empleo y aumentar la riqueza de la ciudad. 
 
De la misma manera que un mercado como edificio concentra en su interior una gran cantidad de comercios especializados y acerca la democratización empresarial a la ciudadanía, los mercadillos públicos y no privatizados como se quiere hacer, hace que aquellos oficios relacionados con la artesanía, las huertas y los productos frescos prosperen. Es el deber de un Ayuntamiento defender este tipo de estructuras comerciales, ya no por hacerse fotos o dotar a los turistas de un atractivo más, sino para proteger y mostrar a la ciudadanía que tiene oficios y profesionales más artesanales. 
 
El pequeño comercio es una de las piedras angulares en las que se basa la riqueza de una ciudad y la democratización de generar vías de negocio. Las instituciones han de defender a la gente, muchas veces se mide erróneamente los beneficios y la economía solamente en euros, ¿pero dónde están los aspectos indirectos que generan riqueza social en la ciudad?
 
Conclusión:
 
Muchas veces la clase política, los gestores de las instituciones así como muchas ciudadanas y ciudadanos ven en las privatizaciones la panacea para mejorar la gestión de los servicios públicos, pero eso es una falacia. ¿A quién beneficia realmente una privatización? La respuesta es fácil: a las grandes empresas. Al principio y en los estudios, planes de futuro y demás documentos, una privatización puede parecer una buena idea, las cuentas salen y las arcas públicas parecen beneficiarse de este mecanismo. ¿Qué ocurre si miramos más allá de los datos económicos y echamos la vista al futuro? El objetivo de un servicio público es dotar a la ciudadanía de los recursos necesarios para un buen desarrollo vital y social. El fin de una empresa privada es económico. Por lo tanto, si un servicio es público, aunque a priori pueda parecer que conlleva una perdida monetaria, la ganancia es mayor. Pongamos el ejemplo de la electricidad: imagina que llega una crisis económica y una familia se queda en paro, estos no pueden pagar la luz. Si la empresa eléctrica es pública, esta puede costear el servicio hasta que la familia pueda conseguir empleos y pagar su factura. Si el servicio se privatiza, si no se paga la factura se genera una perdida económica para la gran empresa y por tanto se corta la luz.
 
Las privatizaciones solo se contemplan desde la perspectiva monetaria a corto plazo, pero no se presta atención a los fines sociales y mutualistas. Si observamos la riqueza con baremos como el bienestar social, la protección a los que menos tienen y el acceso a los servicios, está claro, la gestión pública siempre será más positiva. El ejemplo que he usado sirve para la sanidad, los mercados de abastos, el transporte público y un largo etc.
 
Arrecife ha de avanzar y mejorar sus servicios públicos, blindándolos, estructurándolos y adaptándolos a las necesidades contemporáneas. Solo así podremos generar una cultura resistente ante los retos y problemáticas que puedan asolarnos. 
 
 
PD: Recuerden que en nuestra ciudad tenemos librerías de proximidad que conocen y han dedicado su vida al sector del libro. Las y los trabajadores de estos negocios les asesorarán de manera profesional para encontrar ese libro que desate la imaginación y apacigüe el instinto de curiosidad innato en la humanidad. 
 
 
J. David Machado Gutiérrez 
Experto en cultura contemporánea 
 
 
 

De árboles, servicios públicos, el día de la tierra y el libro
Comentarios