Al enemigo, ni agua

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Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa

El otro día escuché a mi compañero Pedro San Ginés, con el que algunos que tienen mucho tiempo libre tratan de enfrentarme constantemente, decir que la gente del Partido Socialista debería meter la cabeza en la tierra cada vez que sale a flote, nunca mejor dicho, el tema del agua en Lanzarote. Cuánta razón tiene mi amigo y compañero, líder de mi partido a pesar de todo lo que le hicieron pasar los que trataron de eliminarle de la que ha sido y seguirá siendo una gran carrera política, y cómo de lejos se queda en sus apreciaciones. Pedro, que se parece a mí en el carácter como un huevo se parece a una piña de millo, está ahora en una fase de moderada moderación, seguramente por el puesto que ostenta en la parte orgánica, por la responsabilidad que le hemos asignado entre todos en Coalición Canaria (CC), organización en la que cada día que pasa estoy más orgulloso de militar. Seguramente más de una, dos y hasta tres veces se tiene que morder la lengua para no decir lo que en otras circunstancias diría. Yo, desde luego, no tengo esa responsabilidad orgánica, pero sí una forma de ser que seguramente desespera a mis adversarios y a algunos compañeros. 

Ahora, que nadie piense, porque se equivocaría, que no tengo carácter, que no me afectan las cosas, que no me enfado, que no me duele mi tierra y sus problemas, que no tengo valores que me gusta defender con vehemencia si es necesario… Y me enfado principalmente con las injusticias. E injusto me parece que una formación política que tiene por bandera el gandulismo y la inacción, al menos por lo que hemos visto y padecido en Lanzarote desde que el mundo es mundo, los más grandes administradores de la rutina que se ha visto a lo largo y ancho de la historia de la humanidad, se permita el lujo de estar todo el día cuestionando la acción de los que, con errores y con aciertos, no paramos de hacer cosas, de trabajar. Nunca construyen, destruyen. Nunca suman, restan.

En el pleno de este viernes volví a sentirme como un animal en la Sabana perseguido por un grupo de desalmados cazadores. Van a lo que van, y no se cortan. Por eso le tuve que decir a la líder de los socialistas y supuesta líder de toda esta estrategia -todos sabemos lo que tiene detrás-, la señora Dolores Corujo, que me resbala todo lo que me suelta. No lo dije como tratan de vender como una falta de respeto ni a ella ni a lo que representa, mucho menos a los pobres votantes de algo que no es más que una marca política terriblemente mal representada. Lo dije y lo mantengo porque no puedo prestar atención a lo que dice alguien que habla con una chulería y una condescendencia impropia de lo que yo entiendo que son los principios básicos que marcan el respeto al prójimo; lo dije y lo mantengo porque no puedo prestar atención a lo que dice alguien que da permanentemente lecciones sobre cuestiones que no fue capaz de resolver cuando tuvo la oportunidad de hacerlo y sobre las que muy probablemente no tiene ni puñetera idea; lo dije y lo mantengo porque no puedo prestar atención a lo que dice alguien que tiene detrás una mochila cargada de rencor y de ignominia, no de buenos propósitos. No me resbalan los consejos de la gente humilde, de la gente mayor que tiene experiencia, de los bienintencionados que quieren lo mejor para uno, de los que quieren que las cosas salgan bien, de los que pretenden una Lanzarote mejor… Me resbala el paternalista análisis que hacen los necios de lo que consideran que deben hacer aquellos a los que nos consideran seres inferiores o enemigos a batir. Al enemigo, ni agua.

Como todo el mundo sabe en Lanzarote, porque vivimos en un pueblo chico que está creciendo mucho y rápido, cuestión de la que también nos estamos ocupando, el Partido Socialista Obrero Español, el PSOE, que de obrero y de socialista tiene más bien poco, con algunos de sus correveidiles como está siendo en este periodo el alcalde de Yaiza, Óscar Noda, líder de eso que no termina de arrancar y que amenaza con ser un nuevo PIL –Dios quiera que no nos caiga otra vez semejante castigo-, proyecto que sólo nace para intentar restar votos a Coalición y favorecer a los socialistas, me han cogido como principal objetivo de sus críticas. Soy, aunque suene fuerte, su “enemigo”, el enemigo a batir. Deben hablar de mí en cada una de las reuniones que hacen para tratar de asaltar el poder en las próximas elecciones locales. Por eso no se les oye ni una propuesta que mejore lo que estamos haciendo nosotros. Están obsesionados. No me dejan en paz y consideran, como dice el dicho popular, que no hay que darme ni agua. Y del agua se trata, porque lo que de verdad les molesta a esta gente, que en lugar de trabajar únicamente hacen números para tratar de perpetuarse en un cómodo sistema de vida del que no están dispuestos a salir, es que en estos dos años y pico que llevamos al frente del Cabildo hemos sido capaces de solucionar o encaminar todos y cada uno de los problemas que tiene esta tierra, todos los que ellos fueron incapaces de resolver, en algunos casos por pura vaguería, por no mover un papel, y en otros casos, como estamos viendo con lo de la macrourbanización de Playa Quemada, por inacciones más que sospechosas. 

Qué curioso que estos aliados, el PSOE y Noda y los suyos, salgan ahora con eso de que el Cabildo tiene que comprar el terreno de esa zona maravillosa que es el pueblo de Playa Quemada. Cuan sospechoso resulta todo lo que hace y propone esta gente. Siempre tenemos que pensar mal, y casi siempre acertamos. Nosotros, con éste y con los demás asuntos buscaremos con honestidad lo que determine el interés común, no el interés de algunos, sobre todo de algunos bolsillos. ¿No les parece raro que vengan ahora diciendo que hay que comprar una enorme bolsa de suelo rústico? Porque te dicen que es rústico y luego que lo compremos. En fin. Que nadie se preocupe, insisto, con los temas del territorio está trabajando un entusiasta y currante Jesús Machín, un chico joven activo como pocos que ama su tierra como nadie y que no va a permitir la más mínima trampa de los de siempre. Él, como sus compañeros, no está en la especulación permanente en la que vivían otros, no está en las batallas interesadas con empresarios que no te ríen las gracias o algo peor, sino tratando de que no se construya nada que no se deba construir y reduciendo al máximo la oferta hotelera que tenemos, el número de camas. Todo, con planeamiento, documentación y seguridad jurídica. Qué raro les sonará a los cazadores de la Sabana este tipo de cosas.

Estamos solucionando casi todo lo que hay que solucionar; lo del agua, también. Pero estamos proyectando un modelo de Isla, aquí incluyo lógicamente a La Graciosa, para el futuro, sin conformarnos con el presente y con la gestión de lo actual. Con ayuda del grandísimo equipo que tenemos en el Cabildo, con mis socios de gobierno y con los formidables técnicos de la institución –pocos pero motivados y trabajadores-, vamos a ser capaces de ofertar a la ciudadanía algo que consolide el futuro de las generaciones que como la de mi hija necesitan pensar que una Lanzarote con su paisaje protegido, con vivienda asequible, con desarrollo verdaderamente sostenible, con un turismo de calidad, con buenas infraestructuras, con buena educación, con ocio a la altura de lo que se demanda… es posible. Y lo haremos, para desesperación de esta tropa malintencionada, sin perder ni un minuto en sus constantes provocaciones. Con el rumbo claro y firme.

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