Opinión

Alguno quedará en el camino

Alguno quedará en el camino

El magistrado José Ricardo de Prada Solaesa, el propio Pablo Casado, pasando por Pablo Iglesias, Oriol Junqueras, Carles Puigdemont, Arnaldo Otegui, Andoni Ortuzar, Joan Baldoví, Isabel Diaz Ayuso o el escudero del jefe de filas del PP, Teodoro García Egea, todos, casi sin excepción, continúan trabajando muy duro para que la buena estrella que guía la carrera política de Pedro Sánchez tenga continuidad tras las próxima elecciones generales.

Quienes con más ahínco se esfuerzan para que Sánchez renueve otros cuatro años en Moncloa son las dos cabezas más visibles de los populares a nivel estatal, su presidente, Pablo Casado y su secretario general y ex-campeón del mundo de lanzamiento de hueso de olivas (pipas de aceitunas) Teodoro García Egea.

Tampoco han encontrado Pablo Casado y García Egea una estrategia efectiva que les permita crecer por su derecha.

Casado y Egea, cansados de denunciar sin éxito lo que consideran un exceso en la sentencia del Caso Gürtel, especialmente la frase que introdujo el ponente de la misma, el magistrado José Ricardo de Prada Solaesa —en la que señalaba que  la gestión de los populares era un“auténtico y eficaz sistema de corrupción a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública estatal, autonómica y local”, frase que sirvió a Sánchez y sus aliados para justificar la censura al Gobierno de Rajoy— están centrando sus esfuerzos y su estrategia en otros objetivos.

También parece que los lideres populares se han cansado de denunciar el Gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez. Los síntomas de cansancio y agotamiento por el escaso impacto que tienen en los sondeos de opinión su continuada denuncia de los soportes de independentistas y rupturistas en los que Sanchez sostiene su Gobierno, son más que evidentes.

Tampoco han encontrado Pablo Casado y García Egea una estrategia efectiva que les permita crecer por su derecha. Los sondeos que se conocen sobre las perspectivas electorales en Andalucía —previsiblemente escenario de las próximas elecciones—  indican un crecimiento considerable del partido de Santiago Abascal.

Tan embebidos han estado el presidente y el secretario general de los populares en estas cuestiones que no han tenido tiempo de pararse a reflexionar y analizar la situación y expectativas electorales en el ámbito del Estado antes y después de las autonómicas de Madrid celebradas el pasado cuatro de mayo.

En la crisis abierta en el PP entre la dirección del partido y su principal activo electoral (Diaz Ayuso) quedan al descubierto todos los miedos, rencores, mediocridades, mezquindades e ingratitudes que rodean la política

El espectacular resultado electoral conseguido por Isabel Diaz Ayuso en Madrid sacudió el tablero electoral dentro y fuera de esa Comunidad. El principal beneficiario del éxito de Ayuso en Madrid fue, sin ninguna duda, Pablo Casado, que pasó de ser una comparsa en el contexto de la política estatal a líder de un partido que el resultado de Madrid catapultaba como alternativa a Sánchez.

Sin embargo, lo que está viéndose es que, como Casado y Egea no han podido con el Gobierno Frankenstein de Sánchez, torpemente han decido cortar el camino político fulgurante que lleva Diaz Ayuso.

En la crisis abierta en el PP entre la dirección del partido y su principal activo electoral (Diaz Ayuso) quedan al descubierto todos los miedos, rencores, mediocridades, mezquindades e ingratitudes que rodean la política.

Alguien vendrá y pondrá sensatez y sentido común al tema. Cerrarán filas por el interés de cada una de las partes, pero alguno se quedará en el camino. 

Alguno quedará en el camino
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