Opinión

Condenados a entenderse

Condenados a entenderse

Las elecciones locales y autonómicas se celebrarán en mayo del próximo año y todos los partidos políticos, tanto a nivel estatal como en el ámbito de Canarias, se han puesto ya en “modo elecciones”. En la recta final de la legislatura que nos conduce a las urnas, los partidos ponen más énfasis en marcar su espacio político, y la crítica hacia el contrario sube de tono.

Es el tiempo de las convenciones, asambleas, jornadas, seminarios y reuniones  en todas las Islas con el objetivo de movilizar y motivar a afiliados y simpatizantes. Es también el tiempo de las encuestas, sondeos de opinión y trabajos cualitativos con grupos que permiten a las direcciones de los partidos conocer el posicionamiento actual que tienen en la sociedad. 

Estos datos que manejan los responsables de todas las organizaciones políticas suelen ser filtrados a los medios de comunicación cuando son favorables a los intereses de quien los encargó. En la mayoría de los casos, el conocimiento de los mismos se circunscribe al núcleo duro de la organización que se apoya en los mismos para diseñar estrategias y preparar sus programas electorales.

Las direcciones de los partidos suelen utilizar los datos de los trabajos demoscópicos para animar y convencer a aquellos afiliados o simpatizantes que pueden tener valor electoral, pero se muestran reacios a formar parte de las listas electorales. Los partidos se dinamizan y cobran vida cuando hay unas elecciones a la vista, sobre todo cuando se trata de unas elecciones locales en la que se eligen a amigos, familiares o conocidos.

Poco a poco, paso a paso, goteo a goteo, las distintas organizaciones políticas irán designando sus candidatos a los ayuntamientos, a los cabildos y al Parlamento de Canarias. Se busca ir generando noticias que permitan tener presencia en los medios. Paralelamente, en el plano más teórico, las ecuaciones sobre con quienes se puede sumar para gobernar estarán presentes hasta la misma noche en la que, conocidos los resultados, el realismo volverá a imponerse.

En el proceso electoral y en los acuerdos de gobernabilidad con otras fuerzas política, los partidos fijan sus estrategias, pero con algunas limitaciones. En Canarias, exceptuando los acuerdos que se puedan formalizar para tener una mayoría parlamentaria que sostenga al Gobierno de Canarias y algunos de los grandes cabildos y ayuntamientos, las decisiones en el ámbito local se imponen a las que vengan impuestas desde el ámbito archipiélagico y, en ocasiones, también del insular.

En la composición de mayorías para gobernar los ayuntamientos las relaciones personales están por encima de los intereses estratégicos que puedan tener los partidos. Los pactos para gobernar en cascada son prácticamente inviables. En Canarias las circunscripciones electorales son un obstáculo para que se puedan producir mayorías absolutas al Parlamento. Es más, somos la única comunidad autónoma donde nunca ha ganado un partido por mayoría absoluta.

La política de pactos se impone. Las circunscripciones electorales insulares y la notoria presencia de fuerzas políticas netamente del ámbito canario -Coalición Canaria, Nueva Canarias, Asociación Socialista Gomera, Agrupación Herreña Independiente y la Agrupación Electoral por el Hierro- obligan al entendimiento para sumar una mayoría de gobierno estable. Las sumas que se pueden hacer son varias en este tiempo de especulación. 

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