Opinión

Poner a Putin en su sitio

Poner a Putin en su sitio

Pareció que estábamos viviendo un mal sueño cuando el pasado 24 de febrero los medios de comunicación se hacían eco del comienzo de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. En pleno siglo XXI, puerta con puerta con la zona más desarrollada del planeta, un líder indigno decide utilizar todo su poderío militar para invadir una nación soberana sin que nada pase más allá de declaraciones y sanciones.

Ante la resistencia que está encontrando en el ejército ucraniano Putin, despreciando los derechos más elementales y  desafiando a la comunidad internacional bombardea ciudades y pueblos indiscriminadamente, sin apenas respuesta coordinada de las principales potencias.

Putin, desconcertado ante la heroica resistencia que ofrecen los ucranianos en defensa de su territorio da un paso más, y no conforme con fijarse objetivos civiles impide la ayuda humanitaria a la población más castigada, y tampoco pasa nada. Mientras, la férrea defensa que hacen los ucranianos de Kiev obliga a retroceder al ejército ruso que, en su retirada, dejan una terrible masacre de civiles muertos en Bucha, a escasos cincuenta kilómetros de la capital. 

El mundo está conmocionado ante la crueldad y la inhumanidad de unos descerebrados a las órdenes de un asesino que se refugia en el Gran Palacio del Kremlin, pero no pasa nada. Horror, indignación e impotencia provocan unas imágenes espeluznantes que dejan a la luz toda la maldad de la que es capaz el ser humano. Mujeres, hombres, niños, mayores y familias completas fueron salvajemente aniquiladas y asesinadas, sin que, de momento, pase nada.

Es inconcebible que el mundo desarrollado no disponga de instrumentos suficientes para impedir que un líder desestabilice la convivencia, utilizando la violencia más repugnante sin que pase nada.

Eurocuerpo, Junta Interamericana de Defensa, Organización de la Naciones Unidas, Organización del Tratado del Atlántico Norte, Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, Policia Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea, Consejo Económico y Social, Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas,Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, Asociación Médica Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial para la Salud, Nutrición y Población, Comisión Europea Ayuda, Cooperación al Desarrollo y Derechos Fundamentales, Comisión Europea Internacional, Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer, Fondo de Población de Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Organización Mundial de la Salud,Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación,, Organización Panamericana de la Salud, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Programa Mundial de Alimentos, Unión Europea y un interminable etcétera son sólo una muestra de las decenas de Organismos de carácter internacional que actualmente están operando; ninguno de ellos -o varios en acción conjunta- han logrado ni frenar la invasión ni impedir los viles asesinatos que se están produciendo entre la población civil de Ucrania.

El mundo civilizado está horrorizado ante la brutalidad de lo que está ocurriendo en las puertas del Viejo Continente y se muestra impotente a la hora de activar mecanismos que frenen la guerra, protegan la vida de los ciudadanos y castiguen duramente a los instigadores y ejecutores de los crímenes de guerra que se están produciendo en Ucrania.

El mundo desarrollado tiene que armarse de razones y, sobre todo, de medios para neutralizar, por las buenas o por las malas, a un autócrata, opresor y déspota como Putin.

Después de la Segunda Guerra Mundial Rusia ha estado siempre implicada de alguna forma en los conflictos que se han ido produciendo en Europa: Guerra de los Balcanes, La Guerra de Chechenia, la Crisis de Crimea, la Guerra del Alto Karabaj, la Guerra  de Georgia y, ahora, en Ucrania. Quizá ha llegado la hora en la que tenga que pasar algo y para que el debilitado orden internacional ponga en su sitio, ante en un tribunal de justicia, a un desalmado como Putin.

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