Opinión

Con los autónomos, las pymes y el turismo

Foto: Archivo
Con los autónomos, las pymes y el turismo

Canarias es una de las comunidades que mejor ha gestionado la pandemia de la Covid 19. Ahí están los datos, fruto del funcionamiento del sistema sanitario, del esfuerzo de sus profesionales, de las medidas adoptadas por su Gobierno y de la responsabilidad de su ciudadanía. Pero, también, por su dependencia del turismo, 35% del PIB y 40% del empleo, las restricciones a la movilidad y la práctica parálisis del sector hacen de nuestra Comunidad una de las más dañadas en la economía y en la destrucción de puestos de trabajo. Con una perdida en 2020 de 21 puntos del PIB, duplicando la media estatal. Sufriendo el mayor descenso en afiliación a la Seguridad Social. En la que se produce un mayor aumento del desempleo, según la última EPA. Con 90.000 trabajadores y trabajadoras en ERTE y más de 20.000 autónomos acogidos a la prestación por cese de actividad. 

La crisis sanitaria, económica y social está todavía lejos de ser superada. La vacunación es la gran esperanza para la preservación de la salud, pero también para la recuperación de la economía y del empleo. Es esencial que las farmacéuticas cumplan en la entrega de los viales previstos a la Unión Europea y que esta siga analizando y aprobando nuevas vacunas tras comprobar su eficiencia y seguridad. Considero muy importante, asimismo, que las organizaciones internacionales garanticen la vacunación en todo el planeta, al margen de la situación económica de los distintos estados.

En nuestro caso, solo cuando esta vacunación alcance elevados niveles, en Canarias y en los países emisores de turismo hacia el Archipiélago, podremos avanzar hacia la normalidad, hacia la recuperación de lo perdido en este largo año de pandemia. Los próximos meses resultarán claves para saber si la segunda mitad del año va a ser, efectivamente, la del comienzo de la recuperación. Es esencial lograr ese objetivo del 70% de población vacunada en verano. Mientras tanto, hay que continuar siendo prudentes y cumplir con todos los protocolos de prevención para evitar contagiarse de la enfermedad y evitar la llamada cuarta ola. 

En esta crisis está resultando determinante el compromiso firme de todas las administraciones públicas que, afortunadamente, han actuado de forma bien distinta a la anterior crisis financiera de 2008, implementando ingentes recursos destinados a ayudar al tejido empresarial, con  la relevancia de los créditos ICO, extendiendo en el tiempo los ERE y apoyando a las personas más vulnerables, con acertadas decisiones como el derecho al Ingreso Mínimo Vital (IMV), aun con todas las dificultades de su implantación. La suspensión de las reglas fiscales ha sido esencial para que las distintas administraciones podamos dedicar enormes recursos públicos a combatir los efectos de la pandemia. Los distintos planes -europeos, estatales o el Reactiva Canarias- orientan una reconstrucción, sostenible y digital, que deberá seguir reforzando los servicios públicos que han mostrado, una vez más, su gran valor en la vida de la gente; y afrontando urgentes retos, como la disminución del elevado e inaceptable paro juvenil

Presupuestos sanidad

A nadie se le esconde que numerosas empresas han tenido que cerrar, ojalá temporalmente, y que otras muchas viven en unas circunstancias de enorme precariedad. Tampoco que la caída de la economía afecta de forma directa a las administraciones públicas que recaudan mucho menos que antes de la pandemia. Justo cuando los gobiernos han incrementado de manera significativa sus presupuestos en materia sanitaria o educativa, no todos en la misma medida, adquiriendo material sanitario e incrementando sensiblemente las plantillas de estos dos grandes servicios públicos, en el caso de Canarias más de 7.000 efectivos que hace un año.

Y cuando, asimismo, las administraciones han tomado un conjunto de medidas para establecer líneas de ayuda a las pequeñas y medianas empresas y los autónomos, tanto directas a fondo perdido como de tipo tributario, aplazando el pago de impuestos; paliativas, sí, ningún sistema público puede sustituir por completo al global de la economía privada, pero al mismo tiempo imprescindibles para aliviar la situación y permitir que puedan continuar con su actividad. En 2020 el Gobierno canario ofreció ayudas directas a las pymes y autónomos por 93,5 millones de euros, además de implementar aplazamientos fiscales. Y contribuyó con 55 millones a las familias más vulnerables. 

La persistencia de la crisis hace que en este 2021 el Gobierno de Canarias se comprometa con un nuevo plan que alcanza los 400 millones de euros, 165 en ayudas directas y 240 en aplazamientos fiscales. Con relación a las medidas de aplazamiento fiscal puestas en marcha por el Ejecutivo, destaca la que está en vigor desde el 29 de enero y afecta, sin intereses de demora, al IGIC y al AIEM del primer trimestre de este año, en torno a 194 millones de euros, cuyo abono se amplía hasta el 20 de octubre. Asimismo, el aplazamiento, también sin intereses y por un semestre, de tributos cuyos pagos pendientes hayan sido aplazados o fraccionados, lo que supondrá unos 41,8 millones. E, incluso, la ampliación en seis meses para realizar el pago para quienes tengan deudas pendientes con la Agencia Tributaria y ya se encuentren en período ejecutivo.

Subvenciones

Respecto a las ayudas directas, no reembolsables, y ante la inacción de la Administración General del Estado en este aspecto, el Gobierno canario se compromete con 165 millones de euros. El presupuesto destinado a estas ayudas se podrá financiar con cargo a los fondos europeos de recuperación REACT-EU, pero por la urgencia de poner en marcha la medida, ha sido adelantado por el Gobierno canario. En ningún caso afectará a los presupuestos de la Comunidad para 2021.

De esos 165 millones, 80 irán destinados a los alojamientos turísticos de las Islas, para el abono de una subvención equivalente al coste del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), ayudas que están aún por definir por el Ejecutivo. Y 84 millones (que Hacienda evaluará la posibilidad de ampliarlos) para autónomos y pymes, que corresponden a la financiación de gastos de funcionamiento (alquiler, cánones de uso de la propiedad intelectual, suministros de luz, agua, comunicaciones…) de los sectores afectados no solo por las restricciones sanitarias, sino también por la reducción de ingresos a causa de la pandemia. 

Con dos líneas de subvenciones que ya han sido publicadas. Una destinada al mantenimiento de la actividad de personas trabajadoras autónomas sin asalariados, dotada con unos 18 millones de euros, gestionada por el Servicio Canario de Empleo; y otra dirigida al mantenimiento de la actividad de pymes y autónomos con asalariados, a la que se destinan 66 millones, gestionada por la Dirección General de Promoción Económica de la Consejería de Economía, Conocimiento y Empleo. Podrán acceder a estas las pymes y las personas autónomas que en el segundo semestre del año 2020 experimentaron perdidas en el volumen de facturación del 30% o más con relación al mismo periodo de 2019. La cuantía de estas subvenciones a fondo perdido oscilará entre los 1.063 y los 25.000 euros por solicitante.

Debemos persistir en esa línea de implicación de las administraciones públicas para afrontar de la manera más justa esta crisis, como hemos hecho con unos presupuestos de la Comunidad Canaria para este año 2021 rigurosos y volcados con los servicios públicos y con el apoyo a los sectores económicos, al empleo y a las familias vulnerables. Para, en estos momentos tan difíciles, ayudar al sostenimiento de las empresas y recuperar empleos, aprovechando los recursos de los presupuestos ordinarios y también los procedentes de los fondos extraordinarios europeos. Con el objetivo de posibilitar un mayor nivel de cohesión social y reorientar la economía de nuestra tierra. Haciéndola más sostenible, productiva y autocentrada. Y con la vacunación como proceso clave para que sea posible encauzar lo más pronto posible la ansiada recuperación.

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