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“La ley no incluye realidades como la de mi hijo. Es injusta y hay que cambiarla”

En una entrevista, en Biosfera TV, Samuel, padre de un menor con autismo, denuncia el giro inesperado en el comedor escolar de su hijo y pone en duda la inclusión efectiva en el sistema educativo

"Soy consciente de lo que dice la ley y de que el centro no puede incumplirla. Por eso, lo que se debe cambiar es la ley, que debería de incluir realidades como la de mi hijo o la de otras familias que pasan por esto mismo". Son las palabras de Samuel, el padre de un niño con autismo escolarizado en el colegio Ajei, de San Bartolomé, a quien le dijeron que tendría que ir antes a buscar a su hijo porque no podría quedarse en el comedor escolar con el resto, hasta las 14:30. Ahora tenía que acudir una hora antes a recogerlo, algo que le ocasionó problemas con su trabajo, dado que no cuenta una red de apoyo en ese horario.

Samuel contaba en la entrevista que esta misma semana había mantenido una reunión el director del centro y el inspector de Educación, un encuentro en el que acordaron anotar las novedades del caso y trasladárselas al Gobierno de Canarias, para así tratar de darle una solución. Actualmente, el caso está, por tanto, en manos de Educación, desde donde también tenemos información. Trasladan a este medio que conocen el caso y aseguran que no pueden ofrecerle una solución de forma inmediata, pero sí han subrayado que tienen la voluntad y trabajan para poder iniciar un cambio de la normativa, de la ley. Una normativa que, en la actualidad, y a juicio del padre "discrimina al alumnado de aulas enclave".

Acuerdo previo

Samuel asegura que existía un acuerdo previo con el colegio, desde principio de curso, en el que le dijeron que "probarían" a ponerlo en un aula ordinaria, dado que había mejorado su comportamiento, para que de esta forma, pudiera permanecer en el comedor escolar hasta las 14:30. Según explica, el problema no radica en la expulsión del servicio de comedor, de hecho, el menor continúa comiendo en el centro, la cuestión está en el horario, que, pese a que sea una hora de diferencia, para Samuel supone mucho más que eso.

Me dijeron que iba, o iría la policía. Me busqué la vida porque no iba a hacer pasar a mi hijo por eso

Esta decisión fue comunicada en marzo y derivó, además, en la intervención de los servicios sociales: "Me dijeron que, o iba ya a buscar a mi hijo, o llamaban a los servicios sociales, y los llamaron. Me dijeron que tenía que ir o iría la policía. Me busqué la vida porque no iba a hacer pasar a mi hijo por eso". El joven aclara aclara que su denuncia pública implica dos cosas: por un lado, que cambien la ley, por otro, la forma en la que gestionaron los cambios del niño y le dijeron las cosas.

Mientras tanto, Samuel continúa haciendo malabares para recoger al menor. El caso, más allá de lo individual, vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre inclusión real y conciliación en el sistema educativo canario. “Cuando mi familiar no pueda, no sé qué voy a hacer”.