Patrimonio

Lanzarote sigue restaurando y recuperando sus molinos y molinas

Molinos en las Salinas de Janubio
Molinos en las Salinas de Janubio
Estos ingenios son el testimonio de una larga época en la que era impensable verlos detenidos, salvo que no hubiera viento o soplara con demasiada fuerza
Lanzarote sigue restaurando y recuperando sus molinos y molinas

Lanzarote sigue recuperando sus molinos y molinas después de décadas de abandono e indiferencia. Queda tarea, pero, afortunadamente, su restauración ha pasado a formar parte del ámbito de las preocupaciones públicas formales. Detrás de los molinos hubo oficios de molineros, carpinteros o pedreros, arquitectura, conocimiento acumulado y, sobre todo, un modo de vida agrario asociado al cultivo de los granos y a la cultura del gofio. El problema estriba en qué uso darles a estas instalaciones una vez son restauradas.

Los últimos que relucen son la molina y el molino de La Villa

Los últimos que relucen son la molina y el molino de la Villa de Teguise. Estos dos monumentos protegidos han recobrado su funcionalidad gracias a la intervención realizada por el Cabildo de Lanzarote, con la ayuda del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) en el marco de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible ‘Conurban Azul’. La acción persigue promover la protección, el fomento y el desarrollo del patrimonio cultural y natural de las áreas urbanas, en particular aquellas de interés turístico.

Estas nuevas intervenciones acompañan a las poquitas realizadas en las últimas décadas, como son, por ejemplo, el molino de viento que corona el Jardín de Cactus, a iniciativa de César Manrique, y que todavía se encuentra en funcionamiento, aunque con carácter recreativo y fines turísticos. El molino de Tiagua fue restituido a mano en torno a 1985 por un grupo de inquietos jóvenes del Taller de Carpintería de la Escuela de Arte Pancho Lasso, bajo la dirección de maestro Domingo Abreut. También ha sido restaurada alguna molina, como la de Mácher.

En las Salinas de Janubio hay molinos de todo tipo

Otro catálogo está formado por los molinos salineros. Varios han sido rehabilitados en épocas recientes, como los situados en el paseo de Costa Teguise o en las salinas de Naos y La Bufona, pero a los pocos años estos últimos volvieron a malograrse por falta de uso y de mantenimiento. De los demás no queda ni rastro o conservan algunos cimientos de puro milagro, como los que se encuentran en las salinas situadas en la costa de Guatiza.

En las Salinas de Janubio hay molinos de todo tipo, desde el característico multipala mecánica, que buscaba sólo el viento, a los de vela, por lo que este espacio es un auténtico compendio de estos ingenios. Precisamente los dos mayores existentes aquí están siendo objeto de una concienzuda restauración que está a punto de concluir, por lo que embellecerán este espacio este mismo verano, cuando vuelvan a girar.

En 2017 se acordó la restauración del molino de Cabo Pedro

Arrecife está en veremos. En 2017, el Pleno del Ayuntamiento acordó por unanimidad la restauración del molino de Cabo Pedro, situado en el Lomo de la Pedrera, y que data del siglo XIX. El molino se encuentra sobre una parcela de unos 8.000 metros cuadrados que linda con la calle Gómez Ulla y que está destinada a espacio libre público en el vigente Plan General de Ordenación. Ese mismo año, el Pleno del Cabildo acordó destinar cien mil euros para la restauración del molino de la Caleta de Famara, cuya función era extraer agua del pozo hasta no hace mucho tiempo.

Al contener un artefacto para moler que funciona con la corriente de aire, estas construcciones son el testimonio de una larga época en la que era impensable ver un molino detenido, salvo que no hubiera viento o soplara con demasiada fuerza. Menos mal, porque, sin el aire soplando con fuerza, Agustín Espinosa no hubiera podido escribir su ‘Biología del viento de Lanzarote’, y nada sabríamos de las aventuras eólicas de la isla en su ‘Guía Integral Atlántica’.

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