El arquitecto Carlos Morales, 14 años esperando por el Palacio de Congresos

Palacio de Congresos de Lanzarote, de Henning Larsen Architects. Maqueta.
Palacio de Congresos de Lanzarote, de Henning Larsen Architects. Maqueta.

La propuesta Henning Larsen Architects y Carlos Morales ganó en 2009 el concurso internacional de ideas para su diseño, convocado por el Gobierno de Canarias

El arquitecto Carlos Morales, 14 años esperando por el Palacio de Congresos

La larga espera del arquitecto lanzaroteño Carlos Morales Quintana (Arrecife, 1970) parece que está más cerca de concluir. Tras 14 años de espera por el Palacio de Congresos de Lanzarote, este lunes, 11 de septiembre, el Pleno del Ayuntamiento de Arrecife acordará la cesión al Cabildo de una parcela propiedad del consistorio, de 15.260 metros cuadrados, para la construcción de este esperado equipamiento. Si nada se tuerce a última hora…

La propuesta Henning Larsen Architects y Carlos Morales ganó en 2009 el concurso internacional de ideas para el diseño del Auditorio-Palacio de Congresos de Lanzarote, convocado por el Gobierno de Canarias. El equipamiento fue concebido como un espacio flexible y cuenta con un auditorio con capacidad en grada para 900 personas y varias salas divisibles de hasta 1.800 espectadores. Su objetivo es poder albergar simultáneamente el mayor número de eventos turísticos, empresariales y culturales.

Irá junto a la carpa del recinto ferial

En 2011, los arquitectos entregaron al Gobierno canario el proyecto, cuya ejecución se estimó que costaría unos 30 millones de euros. Varios mandatos después, varios alcaldes y alcaldesas después, tras aparecer y desaparecer en varios presupuestos de la Comunidad Autónoma, pronto veremos el inicio de las obras. Su ubicación está prevista en una pieza de suelo que cederá el Ayuntamiento, situada en la Avenida Fred Olsen, junto a la carpa del llamado recinto ferial.

Durante un tiempo se produjeron problemas de tipo urbanístico que fueron retrasando la tramitación del proyecto, ya que la parcela escogida en La Bufona, en Arrecife, no admitía el uso como auditorio / palacio de congresos. Finalmente, en 2013, la Comisión de Ordenación del Territorio y el Medio ambiente aprobó a tal fin una modificación puntual del Plan General de Ordenación Arrecife. Han transcurrido diez años desde entonces.

Pugna entre CC y PP por el avance

En los últimos días Coalición Canaria y el Partido Popular escenifican una pugna para apropiarse del logro. “La iniciativa partió en su día de Coalición Canaria y ahora será posible gracias también a Coalición Canaria”, dicen unos. Otros alegan que en julio de 2019 entró en el Ayuntamiento de Arrecife “la primera petición oficial solicitando la cesión de suelo” para la construcción del Auditorio de Arrecife”. Del Grupo Popular segura que la petición la firmó Jacobo Medina vicepresidente del Cabildo y consejero de Obras Públicas, y la receptora era la anterior alcaldesa, Astrid Pérez. La larga e injustificable espera de 14 años, en cambio, carece autoría.

Un año más tarde, en 2020, Jacobo Medina encargó a Carlos Morales la actualización del proyecto redactado en 2011. El nombre que se le dio al proyecto es ‘Fractal’ y el jurado valoró su originalidad, funcionalidad, criterios de eficiencia energética y facilidad para su conservación y mantenimiento.

Durante años se pensó en el Islote del Francés

No siempre se pensó en esta zona de la ciudad para construir el Auditorio-Palacio de Congresos, ya que, antes y durante, se creyó que el Islote del Francés era el lugar adecuado. Tanto es así que, en 1998, con motivo del bicentenario de la municipalidad de Arrecife, la Fundación César Manrique promovió el Proyecto Marina de Arrecife: tres propuestas para pensar la ciudad, en el que participó el desaparecido arquitecto Navarro Baldeweg con una propuesta denominada Arrecife como tapiz.
Sobre su capacidad y emplazamiento, el autor anotó: “El auditorio blanco corona, como un estrato de forma estrellada, la roca oscura del rompiente que nace del agua. El auditorio juega así un papel central en la ciudad. Desde la lejanía se vería flanqueado a distancia por los castillos de San Gabriel y San José. El auditorio, que es relativamente pequeño, contiene una sala mayor de 800 butacas y una sala menor de 400 además de otros servicios propios”. Además, Navarro Baldeweg concibió el Museo del Mar enfrentado al Auditorio y al otro lado de la boca del Charco de San Ginés.

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