Titerroy revive Jesucristo Superstar en el pregón de sus fiestas patronales
Tal y como estaba previsto, a las 20:30 horas de la noche de este viernes dieron comienzo las fiestas en honor a San José Obrero. El acto inaugural estuvo marcado por un emotivo pregón, protagonizado por varios integrantes de la emblemática versión local de Jesucristo Superstar, representada entre 1977 y 1980 por jóvenes del propio barrio.
Durante el pregón, los participantes no solo rememoraron aquella destacada etapa cultural, sino que también ofrecieron al público la representación de algunas escenas, despertando la nostalgia y el entusiasmo de los asistentes.
Asimismo, tomó la palabra el primer teniente de alcalde y concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Arrecife, Echey Eugenio, quien destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones populares y puso en valor la implicación vecinal en la organización de estas fiestas, animando a la ciudadanía a participar activamente en los actos programados.
Tras la finalización del pregón, las fiestas continuaron con la actuación del grupo Graduado Escolar, que puso el broche musical a la apertura de las celebraciones. Las fiestas se desarrollarán en el barrio de Titerroy hasta el próximo 1 de mayo.
El acto contó con la presencia de las siguientes autoridades: Pedro Viera, director insular de la Administración General del Estado en Lanzarote. el senador por canarias Pedro Sanginés, El Capitán Álvaro Hurtado Varela, Jefe de la UAPRO Marqués de Herrera, y párroco del barrio Juan Carlos Medina Medina
Por motivos de agenda previamente comprometida, excusaron su asistencia ante la asociación de vecinos las siguientes autoridades: la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, El Delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana Padrón. José Juan Ramírez, presidente de la Fundación César Manrique, Yonathan de León, alcalde de Arrecife, y Manuel Fajardo, Senador por Lanzarote y La Graciosa
Los pregoneros, Lorenzo Lemaur y Olga Lasso, acompañados por una nutrida representación de aquellos niños y jóvenes que participaron en la iniciativa, recordaron la “osadía” de llevar a escena esta ambiciosa obra en 1977, convirtiéndose en un hito social y cultural en Lanzarote.
Bajo la dirección de Olga Lasso y con la implicación de familias como los Lasso Tabares y Fuentes Luis, se realizaron en febrero y marzo de 1977 las primeras representaciones en el Colegio Dominicas. Posteriormente, el grupo de la Asociación Juvenil San José Obrero estrenó la obra el 13 de agosto de ese mismo año en la plaza de Haría, iniciando una gira que alcanzó una docena de representaciones por toda la isla, culminando en abril de 1980 en la parroquia de San José Obrero de Titerroy.
Casi cien niños y jóvenes del barrio participaron en aquella iniciativa, hoy todos mayores de 60 años, en una experiencia que trascendió lo artístico para convertirse en un proyecto educativo y social.
José Domingo Morera, quien interpretó a Pilatos, recordó que todo comenzó “en un recreo en el patio del Colegio Benito Méndez”, donde surgió la idea que rápidamente movilizó a todo el alumnado en el Salón Cultural.
Por su parte, Blas Trujillo rememoró la incorporación de otros jóvenes del barrio, mientras que Saro Martín Noda destacó la participación de muchas chicas que se sumaron al proyecto, consolidando un grupo diverso y comprometido.
Los papeles principales recayeron en quienes ya habían trabajado previamente en la obra, destacando interpretaciones como la de Mamerto Cabrera en el papel de Jesús, Trini Allí como María Magdalena, o los hermanos Curbelo en los roles de Judas y Caifás.
El testimonio de Ricardo Tavío puso en valor el carácter comunitario de la iniciativa: “Éramos niños de familias humildes, pero con mucha imaginación. Todo lo hacíamos de forma casera, con la ayuda de vecinos y con una ilusión enorme”.
Tavío subrayó además el impacto social del proyecto, destacando que actividades como esta contribuyeron a ofrecer alternativas saludables a los jóvenes en una época marcada por dificultades sociales.
Otros testimonios como los de Marisol Tavío o Macarena García reflejaron cómo los ensayos y las giras por la isla se convirtieron en experiencias vitales, que fortalecieron la amistad, la convivencia y el conocimiento del entorno.