Juan Marrero: "César y Pepín, un tándem imbatible"

Ayer tuvo lugar el acto de presentación del libro “César Manrique y Pepín Ramírez. Dos líderes canarios en su contexto histórico”, de Juan Marrero Portugués. Vea la Galería de Fotos en el interior.

Ayer tuvo lugar, en la sede de la Fundación César Manrique (FCM), el acto de presentación del libro “César Manrique y Pepín Ramírez. Dos líderes canarios en su contexto histórico”, de Juan Marrero Portugués. 
 
Una obra que, en palabras de su autor, “no es una biografía de César, ni de Pepín. En todo caso se trata de una biografía de Lanzarote, desde la perspectiva de un joven forastero cercano a los protagonistas”.
 
En la presentación intervino el presidente de la FCM, José Juan Ramírez, que hizo la presentación del acto; el director de la Institución y prologuista de la obra, Fernando Gómez Aguilera, que la introdujo al público; y, finalmente, el propio autor, Juan Marrero Portugués.
 
Durante hora y cuarto, se desentrañó el contenido del libro que profundiza “en la personalidad y en las aportaciones de ambas figuras, a la vez que reconstruye un vigoroso friso de la vida lanzaroteña de los cincuenta y sesenta”.
 
La obra retrata minuciosamente la sociedad insular de la década de los cincuenta: “endogámica”, “arrasada por la pobreza” y “clasista”, pero al mismo tiempo “hospitalaria, alegre y divertida”, que da lugar a “dos figuras” como César y Pepín, “el gran líder de la naturaleza” y “el gran líder de la eficacia política”, respectivamente. Y la de los sesenta, con el proceso de modernización auspiciado por ese tándem César-Pepín, “que transforma radicalmente Lanzarote” y la hace despegar turísticamente. “Una época clave”.
 
Gómez Aguilera, señaló que la obra “no sólo recuerda, sino que es capaz de construir un relato emocionante en el que ordena, jerarquiza y articula una visión, con singular fuerza literaria”.
 
Para el prologuista del libro, Marrero Portugués “recupera fragmentos de una tradición viva que rememora con familiaridad, recala en la cotidianidad local y resucita con viveza innumerables personajes devorados por el olvido”.
 
Por su parte, Juan Marrero definió a César y a Pepín, como “un tándem imbatible”. Y continuó explicando que “el gran mérito de Pepín fue haber involucrado a César en el devenir de su querida isla de Lanzarote, para llevar a la realidad lo que solo estaba en la imaginación del gran artista”.
 
Gómez Aguilera: “César creía en la cualidad estética de la isla y en su futuro especial. Vio la isla y luego, con Pepín y por Pepín, la isla lo vio a él, cuando ya César soñaba la nueva isla. Y en ese sueño arrastró a otros. Ese es el mérito de Pepín. Esa es la suerte de César como artista”
 
Tras referirse a los numerosos colaboradores de calidad con los que César y Pepín contaron en el proceso de transformación de la isla, el director de la FCM concluyó: “César creía en la cualidad estética de la isla y en su futuro especial. Vio la isla y luego, con Pepín y por Pepín, la isla lo vio a él, cuando ya César soñaba la nueva isla. Y en ese sueño arrastró a otros. Ese es el mérito de Pepín. Esa es la suerte de César como artista, porque Pepín pone la isla en sus manos, pero César le entrega una isla nueva, la isla del futuro, ideada por él y construida entre muchos, con Pepín al frente. Y esa ha sido la fortuna actual y de las generaciones futuras si no se lo cargan quienes tienen la obligación de protegerla, algo que está más que en entredicho”. Haciendo suyas palabras del autor del libro, recordó que era “la única persona capaz de influir en Pepín”. Y subrayó que Manrique, a su juicio, aportó una visión moderna que no existía en la isla entonces, “vio la naturaleza como cultura y renovó la mirada sobre el lugar”.
 
Marrero habló sobre los moros notables como “una institución única en el Archipiélago”, formada por las cabezas de las principales familias de la isla, que se reunían en el viejo casino y que constituían una “referencia ética y moral para la gente de Lanzarote”. No quiso pasar por alto el hecho del “descubrimiento sorprendente” del personaje de Luis Ramírez, al que dedica una investigación en un apéndice final de la obra publicada por la Fundación César Manrique. Se refirió también a los murales de Manrique en el Parador como “la capilla sixtina” y pidió al Ayuntamiento de Arrecife que restaurase el local y lo conservara como era originalmente. 
 
En la fase final de su intervención, Marrero acabó con “un cuento, una fantasía” con la que quiso dar un contrapunto a "la seriedad del libro" y en la que incluyó en la misma coctelera “los retazos de sus vivencias” con Pepín y César, paisajes, pueblos, personajes de aquella época como Guillermo Tophan, Luis Morales o Heraclio Niz junto a otros históricos como Torquemada.
 
El acto concluyó con la entrega gratuita del libro y la firma de los ejemplares por parte de su autor.