El obispo de Canarias pide no usar la inmigración para alimentar la polarización política
El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha pedido que no se utilice la inmigración para contribuir a la polarización política porque es una realidad que "nos supera" y ante ella "hay que sentarse a buscar soluciones". Mazuelos ha participado en Logroño en una conferencia coloquio sobre 'Migraciones. ¿Un problema o una oportunidad?', organizada por La Bitácora XXI.
Las guerras o la economía mundial son circunstancias que "parece que dejan en un segundo plano lo que ocurre en lugares como Canarias" respecto a la inmigración, "pero allí siempre está de actualidad", ha asegurado en declaraciones previas a los periodistas.
Ha admitido que "la llegada de personas de África a Canarias siempre es una crisis", aunque "ahora ha bajado porque el tiempo no acompaña y porque países como Mauritania o Senegal están poniendo en práctica políticas para evitar que puedan venir más cayucos".
Sin cama y comida
En la actualidad, el archipiélago canario tiene un "reto" marcado porque "miles de los menores no acompañados que han llegado a las islas están a punto de cumplir la mayoría de edad y ya no van a tener cama y comida", ha subrayado.
"Lo que tenemos que decir -ha precisado- es que tratamos con personas y hay que tener en cuenta su dignidad y no entrar en política o ideología, en si las cosas son blancas o negras, porque consiste en eso".
Para él, existe una dimensión de las migraciones "a la que no vamos a poder dar solución", como es que "la globalización conlleva que las personas salgan de sus países" porque "no podemos jugar a la globalización para traernos minerales del Congo, provocar guerras por ello y querer que su gente se quede allí".
"Quienes se van tienen que estar muy desesperados para cruzar muchos países y luego meterse cinco días en el Atlántico en un cayuco con cien personas, eso hay que saberlo", ha recalcado Mazuelos.
Por ello, frente a discursos "simplistas", ha pedido que se sepa que "la inmigración es una realidad con muchas caras" y "nadie tiene la razón por completo, ni el que dice que hay que echarlos a todos, ni el que dice que hay que abrir las puertas a todos. No es ni una cosa ni otra y, quizás, en el término medio esté la virtud".
Historias conmovedoras
Así, ha añadido, "no se puede jugar a utilizar la inmigración para contribuir a la polarización política, contra eso la Iglesia se rebela"; y "lo que debemos hacer es sentarnos a hablar y buscar soluciones porque hablamos de seres humanos y de una realidad que nos supera".
Además, "en cada persona que llega hay historias conmovedoras, por ejemplo, la de mujeres que han sido víctimas de la trata o que escapan de la ablación, que son cosas que no se dicen".
Ha incidido que, por eso, "la Iglesia no habla solo de acoger, sino de integrar", ya que, "cuando lo consigues, personas que han llegado en un cayuco con historias dramáticas pueden empezar una vida en nuestra sociedad".
"Eso merece la pena y es lo que tenemos que hacer desde todos los estamentos", ha concluido.