Incendio

Los bomberos nos cuentan cómo vivieron el incendio que arrasó la nave de las guaguas

El sargento jefe del Cuerpo de Bomberos de Lanzarote, relata cómo fueron los primeros minutos  y cuáles fueron las dificultades que enfrentaron para sofocar el fuego

“Nos activan por un incendio de una guagua, fue la primera información que teníamos, y nos desplazamos al lugar. Ya de camino, como la mayoría de los residentes de Lanzarote pudieron ver, había una columna de humo bastante grande y vimos que no era una simple guagua”. Así describe el sargento jefe del Cuerpo de Bomberos de Lanzarote, Mingo Crespo  los primeros minutos de su actuación al enterarse del incendio que arrasó la nave de Lanzarote Bus, en la tarde del 23 de febrero. 

Una vez ya en la zona de los hechos, los efectivos de Seguridad y Emergencias trajeron diferentes vehículos y empezamos a movilizar distintos recursos dedicados a diferentes tipos de acción: vehículos autoescala y vehículos nodriza que abastecen de agua a los vehículos de intervención.

Crespo cuenta que no fue un incendio fácil: “Se trabajó en tres zonas diferentes: la nave afectada por el incendio, ya que nos habían dado información de que había vehículos de nuevo uso que no habían sido afectados, por lo que era una prioridad protegerlos; y la zona trasera, donde había un edificio de viviendas, un restaurante y una gasolinera”.

La zona por la que se trabajó principalmente fue la zona sur, protegiendo en todo momento la gasolinera, el restaurante cercano a las instalaciones de Lanzarote Bus y demás infraestructuras: protegiendo también los vehículos nuevos anexos a la nave afectada, así como realizando la extinción de las nueve guaguas y dos vehículos que quedaban dentro de la nave de Lanzarote Bus.

Los trabajadores y propietarios empezaron a trasladar qué había dentro de la nave y cómo estaba distribuido, para que los efectivos supieran cómo realizar las labores de extinción y qué priorizar: “En este caso, la prioridad fue salvaguardar las naves anexas y el material que existía en ellas. Las nueve guaguas estaban ya en un incendio generalizado, por lo que salvarlas era imposible; simplemente había que realizar la extinción y proteger lo que estaba alrededor”.

Bomberos en el incendio de la nave Lanzarote Bus

Uno de los principales factores de preocupación para los efectivos a la hora de trabajar con seguridad y diligencia era la carga térmica, debido a los plásticos y espumas que conlleva este tipo de vehículos. “Las guaguas tienen estructuras de fibra, no metálicas, y esa fibra también arde, además de los sillones que llevan. Todo ello, en un espacio cerrado, hace que la carga térmica sea bastante alta, comparada con el incendio de un solo vehículo en un garaje”. Además, añade que “no era una guagua, eran nueve en un espacio cerrado, por lo que la carga térmica era muy elevada”.

Esto obligó a realizar relevos continuos de entrada y salida, especialmente en la zona izquierda, donde más se priorizó la extinción, “que es la que más agota al personal, ya que trabajamos con equipo y aire comprimido, que no es la respiración normal. Es lo que más se sufre en este tipo de intervenciones”, cuenta.

Mingo explica que la dificultad de este tipo de incendio estuvo en la magnitud y en las propias guaguas, aunque ahora “contamos con mayor aporte de agua, más personal y más dotación de vehículos. Hemos tenido algunos incendios similares en todos los años que llevamos de servicio”.

En cuanto al origen, Crespo señala que “serán los peritos quienes realicen la investigación. Cuando llegamos, el incendio ya estaba avanzado. Se comentaba que una guagua podía haber tenido algún problema y que por ahí podría haber comenzado”.