TURISMO

Arrecife acaba el año con más de medio millón de turistas de cruceros

La cifra supone un nuevo récord absoluto y deja atrás, de largo, los 423.000 registrados el año pasado; la mitad, aproximadamente, habrá visitado algún centro turístico.
Arrecife acaba el año con más de medio millón de turistas de cruceros

El puerto de Arrecife ha superado el medio millón de turistas de cruceros este año recién finalizado, una cifra que supone un nuevo récord absoluto y que deja atrás, de largo, los 423.000 registrados el año pasado. La mitad, aproximadamente, habrá visitado algún centro turístico comprobando una original y exitosa simbiosis entre arte y naturaleza fruto de la creatividad de César Manrique, mientras el resto se habrá quedado a bordo disfrutando del todo incluido o se habrá acercado a Arrecife, dando un toque cosmopolita a las calles de la ciudad para regocijo de los comerciantes.
 
Pero tampoco es para tanto. Hay algunos mitos en torno al turismo de cruceros que conviene desterrar para evitar llevarse decepciones. El más importante es el gasto. Estamos hablando de turismo de masas, es decir, de clases medias que contratan el sistema de ‘todo incluido’ a bordo, incluyendo las comidas, así que no se puede esperar que hagan grandes dispendios en las ciudades que visitan. El gasto medio diario por persona ronda los 30 €, una cifra muy inferior a la que se registró en la primera época de esta modalidad de turismo.
 
La zona comercial del centro engloba unos 250 locales de negocios
A la hora de visitar algún centro turístico, muchos lo hacen en guagua aunque algunos optan por una excursión a la carta en taxi. Si el taxista no se maneja con los idiomas, siempre puede recurrir a la audio-guía que les entregó gratuitamente el Grupo Cabrera Medina, disponible en varias lenguas. Quienes escogen permanecer en el barco tratan de reponerse del mareo si el estado de la mar no acompañó durante la noche anterior, o bien se aferran a la variada oferta a bordo, mientras que otro porcentaje se inclina por coger la guagua hasta las inmediaciones del Charco para recorrer Arrecife y estirar las piernas.
 
Estos últimos comprueban que el recinto portuario aún debe mejorar en materia de servicios, organización, señalización, información y accesibilidad y transporte entre el puerto y la ciudad. Muchos preguntan por el casco antiguo, la ciudad vieja o el mercado tradicional y siempre obtienen la misma respuesta por parte de la población local: silencio, cara de asombro y hombros encogidos. No obstante, sí encuentran una variada oferta comercial y gastronómica y una exigua propuesta cultural. La zona comercial del centro engloba unos 250 locales de negocios.
 
El centro, de límites imprecisos, sigue albergando el corazón de la ciudad
El centro, de límites imprecisos, sigue albergando el corazón de la ciudad, un centro comercial abierto que se articula a partir de la calle Real y que cuenta con varias calles peatonales y establecimientos de todo tipo, desde los tradicionales de vestido y calzado pasando por productos de artesanía, electrónica y alta tecnología, ropa de diseño, tabacos, deportes, regalos, papelería, etc. A su lado, conviven locales especializados en ocio y tiempo libre, como bares, cafeterías y restaurantes con todo tipo de ofertas culinarias.
 
Muy llamativa resulta la marina a los cruceristas. Los abrigos naturales, creados por el cinturón de arrecifes que protege sus aguas interiores, han hecho del litoral de Arrecife tanto un puerto natural para las embarcaciones como un vivero de flora y fauna marinas. En este espacio concurren valores históricos y culturales, además de erigirse en el pulmón de esparcimiento de la ciudad, debido, sobre todo, a que puede ser recorrido a pie. Corona este espacio salpicado por embarcaciones fondeadas el conjunto histórico-artístico formado por el Puente de las Bolas, emblema de la ciudad, y el Castillo de San Gabriel. Al final, todo gira en torno al Charco.

Cuando los cruceristas eran ricos

El turismo de cruceros no es una modalidad de viajes recién llegada a Lanzarote, ni mucho menos. El Jameo Chico ya se abarrotaba por las noches a mediados de los años sesenta del siglo pasado cada vez llegaba a Los Mármoles un barco repleto de ingleses. De hecho, la ciudad se convierte en puerto escala en el año 1966, cuando se incorpora a los trayectos regulares entre Londres y Canarias que realizaban dos naves legendarias en la historia del turismo en las Islas, el Black Watct y el Black Prince
 
Por tanto, hace más de medio siglo que nos dedicamos a agasajar turistas que viajan en barco, pero, a pesar del tiempo transcurrido, parece que Arrecife ha aprendido muy poco acerca de cómo tratar a los cruceristas. Tampoco ha ayudado que el puerto de Arrecife dependa administrativamente de la competencia directa, es decir, del puerto de La Luz y Las Palmas. Allá se las han arreglado para que quepan cómodamente cinco cruceros al mismo tiempo en el centro de la ciudad. Y aquí, ya ves…

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