Ultraderecha española: vasallaje, silencio y patria en saldo
Hay extremas derechas peligrosas.
Y luego está la extrema derecha española, que ha decidido no molestar nunca al amo,
aunque eso implique callar cuando se pone en cuestión la soberanía de terceros… o la propia.
Mientras Santiago Abascal se apresura a agradecer a Donald Trump su intervención en Venezuela,
una operación unilateral y fuera del derecho internacional,
no ha sido capaz de pronunciarse sobre Groenlandia.
Ni una sola palabra.
Groenlandia es territorio europeo, vinculado a Dinamarca.
Trump ha insinuado su compra y control estratégico como si fuera un activo inmobiliario más.
Y ahí Vox guarda silencio absoluto.
Ese silencio no es neutralidad.
Es sumisión.
La extrema derecha de otros países europeos podrá ser reaccionaria,
pero no se pone de rodillas cuando se amenaza la soberanía europea.
Vox sí.
Si mañana alguien pusiera sobre la mesa Canarias, Ceuta o Melilla
como piezas estratégicas para agradar a Washington,
Vox no defendería territorio: negociaría la sonrisa.
Hablan de patria, pero solo cuando no molesta al amo.
Hablan de soberanía, pero callan cuando Trump habla.
Esto no es ideología.
No es estrategia.
Es vasallaje.
Y una patria no se defiende de rodillas.