Opinión

Sánchez coge oxígeno

Sánchez coge oxígeno

¿Oxígeno para unas semanas o para llegar al final de la legislatura? El Debate del Estado de la Nación ha supuesto un éxito importante para Pedro Sánchez. 

Venía el presidente del Gobierno de sufrir golpe tras golpe que estaban minando su crédito ante los suyos y, muy especialmente, ante sus socios en la coalición de gobierno y entre quienes lo apoyan desde la exitosa moción de censura contra Rajoy.

Políticamente los severos fracasos cosechados por los socialistas en las elecciones autonómicas en Madrid, Castilla-León y Andalucía habían empezando a sembrar dudas en algunos sectores de su partido acerca  de la estrategia que ha venido marcando con carácter casi absolutista Sánchez.

Tampoco está favoreciendo al jefe del Ejecutivo la situación económica derivada, principalmente, de las consecuencias  y los efectos que está teniendo la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

El deterioro de la imagen pública del líder socialista con fracasos electorales, inflación, precio de los combustibles y de la energía, cambio en la relaciones con Marruecos en relación al Sahara, cumbre de la OTAN en Madrid y secuelas que dejó entre sus socios más izquierdistas y separatistas, hacia necesario que el presidente diera un golpe de efecto que le permitiera recuperar la moral y la confianza entre ls suyos y acallara los amagos de desmarque de sus socios de gobierno.

El Debate del Estado de la Nación era una magnifica caja de resonancia para insuflar moral de victoria a los suyos y para acotar la capacidad de movimiento de Unidas Podemos y del resto de las fuerzas de izquierdas que sostienen la mayoría parlamentaria que sostienen al presidente.

Pedro Sánchez aprovechó la oportunidad. En las formas, con su mejor discurso parlamentario desde que preside el Gobierno de España. En el contenido, con una intervención dirigida al flanco izquierdo y a sus socios parlamentarios de Unidas Podemos, Ezquerra Republicana de Cataluña y Bildu.

El fuerte contenido ideológico de la intervención esta semana de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados deja una España más de izquierdas y una España más de derechas. El catalogo de medidas planteadas por el presidente del Gobierno el pasado martes afianza firmemente la oferta de un proyecto político con un contenido ideológico puramente de izquierdas que le aleja de la política alternativa que representa el Partido Popular de Alberto Nuñez Feijóo y del Vox que lidera Santiago Abascal.

La política española abandona el centro moderado y se va hacia la izquierda y hacia la derecha: el PSOE cogido de la mano por Podemos e independentistas y el PP forzado por Vox; aunque, en honor a la verdad, los populares, con el discurso centrado y moderado de Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía han logrado atraer a una mayoría social alejada de los extremos que le ha otorgado un triunfo sin precedentes. Además, la presencia silente en el debate del llamado a liderar una alternativa de gobierno, Alberto Nuñez Feijóo, acrecentó la intervención en Congreso de los Diputados de Sánchez y redujo casi a lo anecdótico la intervención de la portavoz popular Cuca Gamarra.

La preocupación de la mayoría de los españoles está ahora mismo centrada en el encarecimiento de la cesta de la compra, el precio de la luz y el gas y el incremento del coste de las hipotecas, y no en asuntos que empiezan a ser pasado como es el terrorismo de ETA. La ciudadanía está a sus preocupaciones en el día a día, a la preocupante situación económica que se otea en el horizonte.

Sánchez presentó todo un proyecto ideológico que ata a sus socios hasta que él quiera en lo que resta de legislatura; por contra, la portavoz popular para la ocasión se alejó mucho del tono y la sensibilidad sobre las cosas del  día a día de los ciudadanos y que tan buen resultado le dio a Moreno Bonilla en Andalucía.

Esta semana Sánchez ha recuperado la iniciativa política, ¿momentáneamente o mientras el quiera?, los meses dirán.

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