Medio ambiente
Ecologistas en Acción denuncia que el aerogenerador del regadío de La Santa "elude" los controles ambientales
Las obras, que implican movimientos masivos de tierra para la instalación de kilómetros de tuberías y la excavación de dos grandes balsas, no se detuvieron durante la época de reproducción
Ecologistas en Acción Lanzarote (EEA) ha denunciado este martes en un comunicado que el proyecto de regadío agrícola para los municipios de Teguise y Tinajo, que incluye la instalación de un gran aerogenerador, ha eludido los controles ambientales preceptivos para una obra de tal envergadura.
Según señala la organización, la motivación detrás de esta omisión ha sido acelerar los trabajos para que finalicen antes del 30 de junio, fecha límite improrrogable para poder cobrar la subvención concedida por la Unión Europea para este proyecto.
El Consejo de Ministros resolvió excluir el proyecto de evaluación de impacto ambiental, una decisión que, según EEA, "se tomó a sabiendas de que existían dos estudios de impacto ambiental previos que exigían de manera taxativa la paralización total de las obras entre los meses de marzo y julio para proteger el periodo de cría de avifauna especialmente vulnerable y amenazada, como la avutarda, el guirre, la engaña (corredor sahariano), el alcaraván o el camachuelo trompetero".
Las obras, que implican movimientos masivos de tierra para la instalación de kilómetros de tuberías y la excavación de dos grandes balsas, no se detuvieron durante la época de reproducción.
El colectivo denuncia que los trabajos continuaron activamente en la zona de El Cuchillo, un área situada dentro y junto a la Zona Especial de Conservación (ZEC) Archipiélago Chinijo y en las inmediaciones de la ZEC Malpaís del Cuchillo, "violando flagrantemente las recomendaciones de protección".
Ecologistas en Acción califica de "extrema gravedad" la instalación del aerogenerador del proyecto sin contar con una Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Al carecer de este control, el colectivo advierte de que se desconoce si el aerogenerador está ubicado en el emplazamiento idóneo y si dispone de la tecnología necesaria para evitar colisiones de aves o mitigar la contaminación acústica.
Señala que otro de los puntos críticos es la "total ausencia de valoración sobre los impactos ambientales que generará el pozo de filtración de salmuera procedente de la planta desaladora".
Los ecologistas apuntan a la alta porosidad del suelo en la zona y recuerdan "el nefasto precedente de la desaladora de Telde, cuyo pozo filtrante tuvo que ser clausurado de urgencia debido a la grave contaminación del subsuelo provocada por los constantes desbordamientos de salmuera".
Para Ecologistas en Acción, la decisión política de eximir de evaluación ambiental a un proyecto de esta magnitud, con el único objetivo de acortar los plazos para no perder una partida de dinero público, sienta un precedente administrativo "sumamente peligroso".
Por todo ello, la organización alerta de que esta maniobra quiebra la seguridad jurídica y ambiental, lanzando el mensaje de que los promotores y responsables políticos pueden saltarse las leyes que protegen el medio natural y la salud de las personas siempre que consideren que la justificación económica o temporal de una subvención está por encima de la ley.
Según señala la organización, la motivación detrás de esta omisión ha sido acelerar los trabajos para que finalicen antes del 30 de junio, fecha límite improrrogable para poder cobrar la subvención concedida por la Unión Europea para este proyecto.
El Consejo de Ministros resolvió excluir el proyecto de evaluación de impacto ambiental, una decisión que, según EEA, "se tomó a sabiendas de que existían dos estudios de impacto ambiental previos que exigían de manera taxativa la paralización total de las obras entre los meses de marzo y julio para proteger el periodo de cría de avifauna especialmente vulnerable y amenazada, como la avutarda, el guirre, la engaña (corredor sahariano), el alcaraván o el camachuelo trompetero".
Las obras, que implican movimientos masivos de tierra para la instalación de kilómetros de tuberías y la excavación de dos grandes balsas, no se detuvieron durante la época de reproducción.
El colectivo denuncia que los trabajos continuaron activamente en la zona de El Cuchillo, un área situada dentro y junto a la Zona Especial de Conservación (ZEC) Archipiélago Chinijo y en las inmediaciones de la ZEC Malpaís del Cuchillo, "violando flagrantemente las recomendaciones de protección".
Ecologistas en Acción califica de "extrema gravedad" la instalación del aerogenerador del proyecto sin contar con una Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Al carecer de este control, el colectivo advierte de que se desconoce si el aerogenerador está ubicado en el emplazamiento idóneo y si dispone de la tecnología necesaria para evitar colisiones de aves o mitigar la contaminación acústica.
Señala que otro de los puntos críticos es la "total ausencia de valoración sobre los impactos ambientales que generará el pozo de filtración de salmuera procedente de la planta desaladora".
Los ecologistas apuntan a la alta porosidad del suelo en la zona y recuerdan "el nefasto precedente de la desaladora de Telde, cuyo pozo filtrante tuvo que ser clausurado de urgencia debido a la grave contaminación del subsuelo provocada por los constantes desbordamientos de salmuera".
Para Ecologistas en Acción, la decisión política de eximir de evaluación ambiental a un proyecto de esta magnitud, con el único objetivo de acortar los plazos para no perder una partida de dinero público, sienta un precedente administrativo "sumamente peligroso".
Por todo ello, la organización alerta de que esta maniobra quiebra la seguridad jurídica y ambiental, lanzando el mensaje de que los promotores y responsables políticos pueden saltarse las leyes que protegen el medio natural y la salud de las personas siempre que consideren que la justificación económica o temporal de una subvención está por encima de la ley.