Fiestas

Las multitudes regresan a la ermita de Mancha Blanca por Los Dolores

La ermita de Mancha Blanca
La ermita de Mancha Blanca

El Día de Dolores, propiamente dicho, queda reservado casi en exclusiva a las personas devotas, quienes visitan la imagen de la Virgen en su ermita o asisten a la misa solemne.

Las multitudes regresan a la ermita de Mancha Blanca por Los Dolores

La edición de 2022 de las fiestas de Los Dolores ha recuperado su estampa habitual, anterior a la pandemia. Las multitudes han regresado a Mancha Blanca, que cierra este jueves, 15 de septiembre, día de Dolores, su programa de actos. La estampa habitual se desenvuelve entre la devoción mariana, las cuestiones identitarias de raíces tradicionales, el coso de un carnaval y un botellón. Esta mezcla no es exclusiva de la festividad de Nuestra Señora de los Dolores, ya que esta misma imagen se aprecia en numerosas celebraciones por todos los rincones de la geografía canaria.

El Día de Dolores, propiamente dicho, queda reservado casi en exclusiva a las personas devotas, quienes visitan la imagen de la Virgen en su ermita o asisten a la misa solemne.  La tradición y el folclore estarán muy bien representados a última de la jornada con el festival OchOOrillas, con Luis Morera, Chago Melián y Ciro Corujo, entre otros, y los fuegos artificiales despedirán la celebración hasta el año que viene. Hasta tanto, la ermita de Los Dolores, sus bienes muebles y su aljibe regresarán a su habitual quietud.

DOS BIC: LA ERMITA Y EL LUGAR DE LA CRUZ

Para unos, es un santuario para el recogimiento y la oración; para otros, una pequeña iglesia aislada y coronada por una hermosa linterna que protagoniza el fin de las erupciones volcánicas. A su lado, se encuentra el lugar de La Cruz, ambos declarados bienes de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Sitio Histórico. Junto a la iglesia de San Roque y sus bienes muebles, conforman los tres BIC existentes en el municipio de Tinajo, del total de 21 declarados en la isla, a la espera de los incoados recientemente.

Únicamente hay en Lanzarote dos sitios históricos, los antes citados, y responden a un lugar o paraje natural vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado de destacado valor histórico, etnológico, paleontológico o antropológico. En efecto, la tradición recoge que los vecinos de Tinajo, ante el temor de que las corrientes de lava procedentes de las erupciones que se produjeron entre 1730 y 1736 afectaran sus casas, ruegan a la Virgen de Los Dolores su intersección. Las lavas detuvieron su avance y de ahí la promesa de construir un templo en su honor.

LA CRUZ Y EL AVANCE DE LAS LAVAS

Una vez pasó el peligro, la población regresó a sus vidas hasta que, años algunos más tarde, la Virgen se le aparece a una niña y le recuerda la promesa. Fue así como se comienza a construir la ermita, obra que concluye en 1782. El edificio presenta una sola nave con fachada clásica compuesta por un arco de medio punto en la entrada principal y el frontón triangular del campanario. Entre el presbiterio destaca la cúpula con una linterna formada por arcos trilobulados. Cerca de este recinto se construyó un aljibe para almacenar las aguas de lluvia, que aún hoy se conserva en buen estado.

Junto a la ermita de Los Dolores se encuentra otro BIC, el lugar de La Cruz. Este signo de madera marca el sitio donde se detuvo el avance de las lavas en el siglo XVIII. Recoge la tradición que una procesión salió desde la ermita de San Roque en rogativa y, al llegar a Güiguan, en Mancha Blanca, un participante que portaba una cruz de madera se acercó al borde de la lava y la fijó en ella. Una vez clavada la cruz, la corriente de lava se desvió cubriendo coladas de emisiones anteriores hasta que se detuvo.

Las multitudes regresan a la ermita de Mancha Blanca por Los Dolores
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