Relatos de Vida

"Nunca imaginé que mis fotografías llegaran a ser tan importantes para la gente y para la isla"

Entrevista al fotógrafo Javier Reyes en Relatos de Vida
Javier Reyes asegura que nunca se ha considerado un artista, y aunque la gente y los espacios que fotografiaba no decían lo mismo, el fotógrafo mantiene que jamás pensó que su pasión se acabara convirtiendo en algo tan importante para los demás
"Nunca imaginé que mis fotografías llegaran a ser tan importantes para la gente y para la isla"

"Preparé un laboratorio en la troja de mi casa, y ahí fue donde empecé. Cuando la gente vio que yo hacia fotografías, me decían que si no me importaba sacarles alguna. Luego llegaron las fotos de carnet, y siempre que iba con mis amigos por ahí capturaba momentos y lugares". Nunca imaginó que aquel hobby que había empezado casi por casualidad, le daría tanto a lo largo de su vida. Entre los años cuarenta y setenta, Javier Reyes, natural de Haría, alternó diversos oficios con el ejercicio de la fotografía. 

"Mi laboratorio eran unos platos de mi madre, ahí hacía todo". Un proceso costoso del que Javier se acuerda como si hubiese sido ayer cuando sacaba y revelaba sus fotos. "Después, poco a poco, todo fue evolucionando, pero yo no me consideraba  fotógrafo". Lo que la gente veía como algo extraordinario, poco habitual en aquellos tiempos, Javier lo vivía como un hobby que, a veces, le permitía ganar algo de dinero.

Reyes fue durante mucho tiempo el único fotógrafo de la zona norte de la Isla. Unas imágenes que estaban vinculadas sobre todo a campesinos, marineros y artesanos. Aunque luego llegaron también las fotos de carnet, las bodas y los bautizos.

Más de 17.000 negativos

En cajas y libros es donde Javier Reyes tiene gran parte de sus fotografías, organizadas por temáticas y por años. Un legado muy valioso que el fotógrafo mantiene como oro en paño. "Cada vez que íbamos a algún lado, yo me la pasaba disparando y disparando con mi cámara. Nunca llegué a pensar que esto tuviera la importancia que tiene actualmente. Me llaman de muchos sitios para autorizar la publicación de algunas fotografías hechas por mi. Eso me ha dado un poco más de vida", comenta Reyes emocionado en la entrevista.

Como buen amante de lo todo lo que tiene que ver con los tiempos de antes, Javier Reyes reconoce que es su hijo quien mantiene almacenados muchos de sus trabajos en el ordenador. "No me convencen esas cosas nuevas. Yo prefiero tenerlo todo en casa, escrito, como se hacía antes". De hecho, todavía guarda alguno de los aparatos con los que realizaba sus fotografías. También alguno de los libros que le ayudaron a aprender sobre esta profesión.

Con la humildad que le caracteriza, Reyes asegura que nunca se ha considerado un artista, y aunque la gente y los espacios que fotografiaba no decían lo mismo, él mantiene que jamás pensó que su pasión se acabara convirtiendo en algo tan importante para los demás. Más de 17.000 negativos que terminaron convirtiéndose en un verdadero tesoro para el patrimonio fotográfico y cultural, especialmente de Lanzarote y La Graciosa.

Una pasión que siempre alternó con su trabajo en el Ayuntamiento, donde estuvo durante 28 años. Después, otros 22 años en la Caja de Ahorro, donde terminó jubilándose. Siempre sin perder de vista su pasión por la fotografía. "A veces me vuelvo loco viendo tantas imágenes, porque luego sueño con lo que veo"

Hoy, a sus 96 años, Javier Reyes sigue recordando con una sonrisa las anécdotas más bonitas de su vida, con su cámara por compañía. También hubo momentos duros. Sin embargo, el veterano fotógrafo siempre prefiere quedarse con lo bueno.

"Nunca imaginé que mis fotografías llegaran a ser tan importantes para la gente y para la isla"
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